El Resucitado infunde esperanza en el vacío de la tristeza

En la Plaza de San Pedro para la Audiencia general, el Santo Padre les dijo que, “la resurrección de Jesucristo es un acontecimiento que nunca termina de ser contemplado y meditado, y cuanto más se profundiza en él, más nos quedamos llenos de asombro, atraídos como por una luz deslumbrante y al mismo tiempo fascinante”.

“Fue una explosión de vida y alegría que cambió el sentido de toda la realidad, de negativo a positivo; sin embargo, no ocurrió de manera espectacular, y mucho menos violenta, sino de forma suave, oculta, podríamos decir humilde”.

La luz de la resurrección que el Obispo de Roma les propuso reflexionar sobre cómo la resurrección de Cristo puede curar una de las enfermedades de nuestro tiempo que acompaña los días de muchas personas, una enfermedad invasiva y generalizada: la tristeza.

“Se trata de un sentimiento de precariedad, a veces de profunda desesperación, que invade el espacio interior y parece prevalecer sobre cualquier impulso de alegría”.

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