Gobierno endurece control en zonas críticas ante el avance del crimen y la minería ilegal
El Ejecutivo decidió ampliar el estado de emergencia por 60 días en regiones donde la criminalidad y la minería ilegal han ganado terreno sin resistencia efectiva. La Libertad, Madre de Dios y Loreto fueron incorporadas como nuevas áreas críticas, una señal de que el Estado reconoce que ha perdido espacios clave frente a economías ilegales que operan con redes cada vez más violentas. Con esta medida, las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional asumirán un rol directo para intentar recuperar el control territorial.
En Pataz, donde la minería ilegal se ha convertido en un poder paralelo, se aplicará una inmovilización social obligatoria desde las 22:00 hasta las 05:00 horas. El Gobierno dispuso que las FF.AA. tomen el control del orden interno tanto en la provincia como en el centro poblado de Chagualito. La decisión apunta a facilitar operativos nocturnos contra organizaciones criminales que han convertido la zona en un corredor de violencia y extorsión.
Loreto también se incorpora a la estrategia militarizada, especialmente Putumayo y Mariscal Ramón Castilla, territorios vulnerables a la presencia de grupos hostiles y tráfico ilícito por vía fluvial. El Ejecutivo activó un Comando Unificado para coordinar acciones en los ríos Putumayo y Yavarí, zonas donde las mafias aprovechan la débil presencia estatal y la porosa frontera amazónica para expandir sus operaciones.
En Madre de Dios, el estado de emergencia abarcará Tambopata, Inambari, Las Piedras, Laberinto y Huepetuhe, regiones donde la tala, la minería ilegal y el narcotráfico se han consolidado como actividades dominantes. La Policía Nacional quedará a cargo del orden interno, con apoyo militar, en un intento por frenar el avance de delitos que llevan años desbordando la capacidad local. A esto se suma el refuerzo en la frontera sur, especialmente Tacna, ante el ingreso irregular de migrantes, un problema que también pone en evidencia la fragilidad de los controles fronterizos. El Gobierno sostiene que todo forma parte de una estrategia de presencia sostenida, pero el desafío será demostrar que esta vez no se trata de otra respuesta temporal a una crisis que ya es estructural.
Redacción Pamela Amesquita

