Bullying en alza: más de 1,200 casos revelan que la violencia ya ganó espacio en las aulas
Las aulas escolares dejaron de ser, para muchos estudiantes, un entorno seguro. Al cierre del año escolar, la región registró 1,281 casos de acoso escolar, según la plataforma SíSeVe del Ministerio de Educación, una cifra que confirma un crecimiento sostenido frente a años anteriores y expone la debilidad de las políticas de prevención. La violencia psicológica encabeza los reportes, seguida de la física y la sexual, en un escenario que refleja una convivencia escolar cada vez más deteriorada.
Las zonas urbanas concentran la mayor cantidad de denuncias. La UGEL Norte lidera las cifras con 505 casos este año, cuando en 2023 reportó 382, mientras que la UGEL Sur pasó de 364 a 453 incidentes. En provincias, el problema también se intensifica: Caylloma registra el salto más alarmante, de 81 a 132 casos, evidenciando que el bullying ya no es un fenómeno aislado ni exclusivo de grandes ciudades.
El impacto golpea con mayor fuerza a las estudiantes mujeres y se extiende al entorno digital mediante el ciberbullying, una modalidad silenciosa pero persistente. La jefa de la Oficina Defensorial, Andrea Sarayasi, alertó que la región ocupa el segundo lugar a nivel nacional en violencia escolar y precisó que no solo se trata de agresiones entre alumnos, sino también de casos donde el propio personal educativo vulnera derechos, lo que agrava la desconfianza de las familias.
A esta realidad se suma una carencia crítica: la falta de profesionales para atender la salud mental en las escuelas. En la UGEL Norte, apenas seis psicólogos deben cubrir más de 1,500 instituciones educativas, una proporción que vuelve insuficiente cualquier respuesta efectiva. Mientras las cifras siguen en ascenso, el sistema educativo enfrenta el reto de pasar del registro estadístico a una intervención real que evite que la violencia se normalice entre niños y adolescentes.
Redacción Pamela Amesquita

