Viernes 13 de marzo de 2026 – Tercera semana de Cuaresma
Primera Lectura de la profecía de Oseas 14, 2-10
Salmo 80, 6c-8a. 8bc-9. 10-11ab. 14 y 17 R/. Yo soy el Señor, Dios tuyo; escucha mi voz
Lectura del santo evangelio según san Marcos 12, 28b-34
En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:
«¿Qué mandamiento es el primero de todos?».
Respondió Jesús:
«El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamiento mayor que estos».
El escriba replicó:
«Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios».
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:
«No estás lejos del reino de Dios».
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
Reflexión
El evangelio de hoy recibe la luz del texto de Oseas recogiendo el diálogo que se hace encuentro entre Jesús y un maestro de la Ley.
Jesús nos invita a hacer efectiva y afectiva nuestra capacidad de amar exclusivamente a Dios, para amar particularmente a cada ser humano. Una opción sostiene la otra y las dos conciernen a la única capacidad de amar por la que existimos: amar a nuestro Creador y en Él, por Él y con Él a todo lo creado, reservando a cada hermano y hermana un amor de generosidad y bondad.
Porque en el amor al prójimo amamos la humanidad de Cristo y en ésta encontramos el sentido, la fuerza y la esperanza para amar a nuestro prójimo. Cristo nos ha amado abrazando nuestra humanidad, bendiciéndola y devolviendo incesantemente su dignidad. Por eso, a ejemplo del escriba, Jesús acoge, escucha y admira a quien se cuestiona por construir su fe sobre la verdad.

