La UNSA en jaque: exclusiones, amparos judiciales y ocho listas para elegir rector

Los pasillos de la Universidad Nacional de San Agustín olían a campaña: volantes, afiches pegados en las paredes de las facultades, grupos de WhatsApp activos a toda hora y candidatos recorriendo comedores y patios en busca de votos. Pero cuando el Comité Electoral Universitario (CEU) publicó su primer comunicado oficial, la euforia se cortó de golpe, y es que solo cinco agrupaciones habían sido admitidas para disputar el Rectorado y los Vicerrectorados del período 2026-2031. Las tres excluidas fueron las listas «Vamos Todos UNSA», encabezada por Jorge Paredes Rondón, actual decano de Ciencias Histórico Sociales; «Integración Agustina», de Víctor Rendón; y «Acción Agustina», de Giovanni Zeballos. El argumento del CEU para excluirlas fue técnico, sus candidatos a vicerrector de investigación no acreditaron documentalmente que sus doctorados habían sido cursados en modalidad presencial, requisito exigido por la Ley Universitaria y el Estatuto de la UNSA. Las cinco listas que sí pasaron el filtro fueron, Colectivo por la Transformación de la UNSA, UNSA 2026, Unidos al Bicentenario, Sentimiento Agustino y Renovación Agustina, quienes comenzaron su campaña.

La contienda cargó desde el inicio con el arrastre de tensiones políticas del movimiento oficialista IDEAR, que llevó al rectorado a Rohel Sánchez hoy gobernador regional y continuó bajo la línea del actual rector Hugo Rojas, y cuyo desgaste, marcado por denuncias de presuntas irregularidades administrativas y supuestos desfalcos, provocó una fragmentación evidente entre las propias listas en competencia.

La exclusión de «Vamos Todos UNSA» no fue aceptada en silencio. Eloy Armando Vera Medina, representante legal de la agrupación, presentó una demanda de amparo ante el Primer Juzgado Constitucional de Arequipa, admitida el 19 de junio. El juzgado consideró que la lista presentó indicios suficientes para demostrar que el doctorado fue cursado de manera presencial y cuestionó que el CEU aplicara un criterio excesivamente formalista al exigir únicamente una constancia con una denominación específica. Más aún, el juzgado observó que el plazo otorgado para subsanar las observaciones, en solo dos días, el cual resultaba insuficiente para gestionar documentación proveniente del extranjero, lo que podría afectar el derecho a la igualdad entre candidatos con grados obtenidos en el Perú y quienes estudiaron fuera del país.

 En la tarde del 2 de julio, a menos de 24 horas de la votación programada para el 3 de julio, la jueza María Soledad Bellido ordenó mediante medida cautelar suspender los comicios y reincorporar provisionalmente a «Vamos Todos UNSA». Simultáneamente, una segunda resolución del Segundo Constitucional reintegró a «Integración Agustina», y una tercera hizo lo propio con «Acción Agustina». En cuestión de horas, el proceso electoral pasó de cinco a ocho listas y de una fecha de votación confirmada a un cronograma sin fecha nueva.

La crisis desbordó los pasillos universitarios, llegó a la calle y de pronto se convirtió en un tema de tensión y conversación sobre todo en la comunidad agustina. Semanas antes, estudiantes que denunciaban tanto la exclusión de listas como un presunto desfalco de hasta 8 millones de soles en la gestión del rector Hugo Rojas tomaron el local de la Facultad de Ciencias Histórico Sociales, impidiendo el ingreso de alumnos, docentes y personal administrativo durante varios días. Una estudiante denunció ante la Policía a varios presuntos involucrados en la toma, mencionándose un grupo de WhatsApp denominado «FCCF Vamos Todos UNSA», aunque no se confirmó que todos los denunciados pertenecieran a esa agrupación. Al caos institucional se sumó una polémica de campaña, los candidatos recurrieron de forma masiva a videos en plataformas como TikTok para captar el voto juvenil, lo que para algunos desdibujó el debate académico y técnico que históricamente caracterizaba a la universidad. Y como si el escenario no fuera suficientemente turbulento, desde las propias filas reincorporadas emergieron nuevas tensiones: José Luis Ramos Salinas, candidato a vicerrector por «Unidos al Bicentenario», advirtió que «Vamos Todos UNSA» estaba pidiendo, pese a su reincorporación, la suspensión definitiva de los comicios, la prolongación del mandato del rector saliente y la renuncia del Comité Electoral, lo que calificó como ilegal y como un riesgo grave para la institución.

Lo que debía ser una jornada democrática con 24 mil estudiantes y más de 1.400 docentes ejerciendo su voto presencial se convirtió, a días de la fecha programada, en un proceso judicializado, fragmentado y sin cronograma claro. El órgano jurisdiccional ordenó al CEU reestructurar el cronograma para garantizar la reposición de las tres listas recurrentes en las fases correspondientes del proceso. El problema es que nadie sabe aún cuándo ni cómo se hará eso, en medio de un comité electoral cuya renuncia exigen algunos candidatos y cuya continuidad defienden otros. La UNSA, que arrastra denuncias de desfalco millonario sin resolución, una infraestructura deteriorada y miles de estudiantes vulnerables sostenidos por un comedor universitario, llega a este proceso electoral más dividida que nunca, con ocho listas que prometen refundar la institución y un sistema de gobierno interno que, por ahora, no ha podido garantizar ni siquiera el orden de sus propios comicios.

Redacción Patty Mamani

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