Miércoles 23 de setiembre del 2026. Vigésimo quinta Semana del Tiempo Ordinario
San Pío de Pietrelcina
Primera lectura del libro de los Proverbios 30, 5-9
Salmo 118, 29. 72. 89. 101. 104. 163 R/. Lámpara es tu palabra para mis pasos
Lucas 9, 1-6: “No lleven nada para el camino”
Enviados a proclamar y sanar
Jesús envía a los discípulos a proclamar el Reino y curar a los enfermos en todas partes (v 6).
Lo primero que el Señor nos pide tener en cuenta es poner nuestra confianza en Dios que es el que acompaña y sostiene esta misión. «Jesús pide a los suyos una pobreza radical que no es un mero despojo exterior, sino la condición para una auténtica libertad interior. No llevar nada para el camino significa no poner la confianza en las propias seguridades, medios o apoyos humanos, sino depender únicamente de la fuerza de la Palabra y de la providencia del Padre. La libertad interior del enviado nace de esta desnudez: quien nada posee ni a nada se apega, nada tiene que perder y queda enteramente disponible para el servicio del Reino.» (Carlo María Martini). Proclamar el Evangelio desde esta confianza y vulnerabilidad nos ayuda a desprendernos de nuestros apegos, de las certezas rígidas y la necesidad de control que a menudo sofocan la misión. Salir al camino «ligeros de equipaje» es la única manera de permanecer atentos al entorno y verdaderamente abiertos al encuentro con las personas y su realidad. Esta vulnerabilidad asumida cambia por completo la dinámica del anuncio.
El segundo componente de esta misión es la necesidad de sanar lo herido del corazón humano desde la dinámica del Reino. De la presencia activa que lleva a extirpar todo aquello que deshumaniza nuestra realidad. Nos lleva a poner nuestra mirada, nuestra palabra y nuestra vida en las personas, es entonces cuando comprendemos que la misión nace del kerygma, de la gracia divina y de la cercanía.
Jesús nos pide que respetemos los tiempos de cada uno; Tal vez por eso hace referencia al gesto de «sacudirse el polvo de los pies» (v. 5) como respuesta a la incomprensión o el rechazo, continuando la marcha sin perder la paz.
Hoy el Señor nos sigue convocando y enviando a ponernos en marcha, sin miedo a nuestras debilidades, libres para estar, escuchar, abrazar, curar y comunicar la alegría del Evangelio.
F/Dominicos.org

