Viernes 25 de Octubre de 2019. C. 29ª Semana T.0.

Frutos, Engracia y Valentín (s. VIII)

Rom 7,18-25a: ¿Quién me librará de este cuerpo? Salmo 118: Enséñame, Señor, tus leyes. Lc 12,54-59: ¿No saben interpretar el presente?

Lc 12,54-59: Jesús dirigiéndose a sus paisanos y a nosotros nos dice: “Cuando ven subir una nube dicen que lloverá y así sucede. Cuando sopla el viento del sur, dicen que hará calor” (Lc. 12,54-55). Si Uds. saben interpretar los cambios del clima. Porque son tan ciegos para interpretar los signos de los tiempos. ¿Por qué no saben interpretar el momento presente? (v. 56).

San Juan XXIII, tomó este evangelio para interpretar los signos de los tiempos. Quería una Iglesia cercana, atenta a las esperanzas y gozos de la humanidad. Por eso convoca el Concilio Vaticano II, para poner al día a la Iglesia. Que mire con la mirada de Jesús y acoja a todos.

Todos estamos llamados a saber interpretar los signos de Dios. Estos signos de los tiempos se han manifestado: en el Concilio Vaticano II, que hizo suyas, las alegrías, esperanzas y sufrimientos de las personas de hoy que nos interrogan por una acción más eficaz de los laicos transformando el mundo de la política, la economía, la educación, la seguridad y participación ciudadana para saber elegir personas que sirvan a los intereses del pueblo, la protección de la mujer y de los derechos de los niños, la formación de la juventud en una cultura ética y de paz, la concientización de todos, frente al urgente llamado a las potencias de hacer algo a tiempo frente al cambio planeta, antes que se siga destruyendo el planeta tierra. A los pastores a renovar las comunidades cristianas católicas, con la enseñanza del evangelio, la doctrina social, la apertura y tolerancia en la formación de la fe de las familias y de los jóvenes.

¿Cómo nos educamos hoy en una cultura democrática para que exijamos a las autoridades transparencia, honestidad y cumplimiento de obras que beneficien a todos? ¿Cómo cambiar en nuestras vidas para que se respete nuestra dignidad de hijos, as de un mismo Padre Dios?

Fr. Héctor Herrera, O.P.

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