Francisco: “El Señor, el Maestro, el que habla me pide de beber»
El Santo Padre explicó, con esta imagen del abajamiento de Dios, que “en Jesús, Dios se hizo uno de nosotros; sediento como nosotros, sufre la misma sed que nosotros”. Por esta razón, al contemplar esta escena, cada uno de nosotros puede decir: el Señor, el Maestro, «me pide de beber».
“Por tanto, tiene sed como yo. Él tiene mi sed. Tú estás realmente cerca de mí, Señor. Estás unido a mi pobreza… Me has tomado desde abajo, desde lo más bajo de mí mismo, donde nadie puede alcanzarme”
El Papa dijo que la sed de Jesús “no es sólo física, sino que expresa lo más profundo de nuestra vida: es sobre todo sed de nuestro amor”. Y añadió que esta sed “aflorará en el momento culminante de la pasión, en la cruz; allí, antes de morir”, cuando Jesús dirá: «Tengo sed».

