Las habladurías y el dinero destruyen las comunidades

La «oración» como «oxígeno» del alma y como ayuda para no caer en el egoísmo y la autorreferencialidad. La «comunidad», para ser «hermanos» y superar la «peste» de las habladurías. El «uso común de los bienes», una «cosa sabia» para estar en guardia contra el demonio que «siempre entra pior los bolsillos». El «espíritu de servicio a la Iglesia», para «no vivir para uno mismo». Son las cuatro indicaciones que el Papa ofrece a los Canónigos Regulares del Santísimo Salvador Lateranense, recibidos esta mañana, 19 de junio, en el Vaticano, válidas de todos modos para toda congregación religiosa.

Oración, comunidad, uso común de los bienes, servicio: cuatro «constantes» en la historia de esta antigua realidad que celebra los 200 años de su fundación, subraya Francisco, «cuatro estrellas que nunca decaen y que hacen su apostolado luminoso y actual».

Piensen cuando Jesús dice: ‘No se puede servir a dos señores, o se sirve a Dios’. Yo esperaba que dijera o sirven ‘al diablo’, no dice al diablo, peor: ‘al dinero’, parece que fuera peor que el diablo. Esto es curioso. El diablo siempre, siempre entra por los bolsillos.

«Vivan esta oportunidad como un don, escuchándose unos a otros, reconociendo en cada uno una riqueza para los demás».

Cuéntense y escúchense unos a otros, con sinceridad y apertura de corazón, no permaneciendo firmes en sus propias convicciones, sino moviéndose con el corazón… Esto es lo que les deseo de todo corazón, que sigan adelante».

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