Miércoles 24 de junio del 2026. Duodécima Semana del Tiempo Ordinario – Año Par
Natividad de San Juan Bautista
Primera lectura del libro de Isaías 49, 1-6
Salmo 138, 1-3. 13-14. 15 R/. Te doy gracias porque me has escogido portentosamente.
Segunda lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 13, 22-26
Lucas 1, 57-66. 80: Juan es su nombre
«A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo»
El Evangelio nos narra su nacimiento; y llama la atención la claridad que Isabel y Zacarías tenían de que su hijo era de Dios y tenía una misión más allá que la de ser el primogénito.
Mucho antes de que su palabra resonara en el desierto, Juan era precursor de Nuestro Señor. Su presencia en el mundo es fruto de un designio de Dios que quiso vencer la esterilidad y la avanzada edad, regalando vida.
La imposición del nombre era como la inscripción del infante en el catálogo de los hijos de Israel. Es Isabel la que se opone a que se le llame con el nombre de su esposo dócil a lo revelado por el ángel, procuró su cumplimiento. Pero no sólo ella sino su esposo ratificó el plan de salvación: Juan es su nombre.
El nombre era todo un símbolo. El Precursor del Mesías se llamaría con un nombre que hablaría de la gracia de Dios, como para insinuar que la ley de gracia iba a empezar y que la plenitud de Jesucristo, lleno de gracia y de verdad, la recibirán los hombres.
El nombre de Juan se interpreta «Dios ha hecho gracia». La clave del pasaje está en la última frase. Todos vieron que la mano del Señor estaba sobre Juan, es decir, que en su nacimiento se sentía una especial intervención de la Providencia divina. Se habían multiplicado los prodigios. Veían el misterio. Y no sabían descifrarlo.
Era que Dios despertaba a las almas, les avivaba la atención para que oyeran la palabra de vida que pronto iba a resonar en el mundo. Todo el pueblo de Ain-Karim se puede decir que está en movimiento. La alegría ha inundado todos los corazones por el nacimiento de Juan.
Así la Iglesia hoy debe de celebrar esta fiesta con la certeza firme en que los planes de Dios se cumplen en aquellos que como el Precursor quieren ser pregoneros incansables del Resucitado.
F/Dominicos.org

