María, la Madre de los descartados

El Obispo de Roma les expresó su emoción por recibirlos y verlos en el día «en que celebramos a nuestra Madre celestial bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario».

«Celebrar a María es celebrar la cercanía y la ternura de Dios que se encuentra con su pueblo, que no nos deja solos, que nos ha dado una Madre que nos cuida y acompaña. Es celebrar la cercanía de Dios porque el estilo de Dios es cercanía, compasión y ternura. Así ama Dios y viendo a María uno entiende la cercanía de Dios, la compasión de Dios en una Madre y la ternura de Dios».

Además de resaltar la acción de gracias a Dios por el aniversario, el Papa evocó la imagen de la Virgen de Montserrat, «la querida ‘Moreneta’, está sentada y tiene al Niño en su regazo, es la “Mare de Déu”, y en su mano derecha sostiene una esfera que simboliza el universo, es la ‘Reina y Señora de todo lo creado’”.

El Sucesor de Pedro, «tener presente esta doble vocación de María a ser madre de Dios y madre nuestra nos ayuda a reflexionar sobre el tema  elegido para esta peregrinación: ‘Piedad popular, amistad social y confraternidad universal'».

«Sabemos que la devoción mariana significa mucho es muy significativa en las manifestaciones de piedad del santo pueblo fiel de Dios. Es la Madre. Pensemos, en estos 800 años de presencia en Montserrat, ¡cuántos fieles visitando su santuario, desgranando las cuentas del rosario, y pidiendo con humildad y sencillez a la Moreneta su intercesión por ellos, por sus seres queridos! ¡Y cuántas, cuántas manifestaciones de cariño filial, de súplicas y acciones de gracias!».

El Pontífice observó que, cuando el Pueblo de Dios va a visitar a su Madre, se expresa de un modo que quizás no lo hace tanto en otro tipo de oración. Y explicó que, delante de la Madre, se despiertan los sentimientos más nobles de una persona. «Y cuando María escucha nuestras plegarias, hace este gesto (ndr: señalar a Jesús, no señalar con el dedo acusador)«. «Hace este gesto, que es el gesto más mariano. Señala a Jesús: ‘Hagan lo que Él les diga’. Es el gesto típicamente mariano. No, no hace así. No hace así, no. Indica el camino y habla a su Hijo para que entienda».

«Es la Madre de los descartados, de los que nosotros descartamos porque va allí a buscarlos. No conoce la actitud de descartar a nadie. Y como es Madre, sabe escuchar tantas cosas, tantas peticiones, incluso cuando nacen de un corazón doble, de un corazón no coherente consigo mismo, un corazón injusto que hace daño. Escucha, escucha al hijo criminal también».

Por último, el Obispo de Roma los animó a seguir adelante en su misión, a la que calificó de «don y tarea»:

«Que Jesús los bendiga, que la Virgen los cuide (es buena cuidadora, sabe cuidar) y que los ayude a seguir caminando juntos. Y, de paso, les pido que no se olviden de rezar por mí. Gracias».

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