Jueves 25 de junio del 2026. Duodécima Semana del Tiempo Ordinario – Año Par
Primera lectura del segundo libro de los Reyes 24, 8-17
Salmo 78, 1b-2. 3-5. 8. 9 R/. Por el honor de tu nombre, Señor, líbranos.
Mateo 7, 21-29: Aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca…
El Evangelio de hoy viene a traspasar nuestro corazón, a derribar los muros internos que tantas veces impiden a Dios realizar su obra, porque somos nosotros mismos quienes confiamos más en la obra de nuestras manos que en los designios del Padre.
Jesús es muy claro, quien se apoya en su propio esfuerzo, no escucha la voz del Padre, hace todo de manera superficial, para agradar a los demás y tener una imagen perfecta. Sin embargo, el reino de los Cielos está al alcance de los pobres, de aquellos que no tienen nada que ofrecer, porque todo en sus vidas dependen de Dios. Los sencillos de corazón que están atentos a la Palabra, escuchan la voluntad del Señor y la cumplen, esos son los que Jesús conoce de verdad. Con la frase “nunca os he conocido”, el Maestro se refiere a aquellos que no han puesto su confianza en la voluntad de Dios, que se glorían de sus éxitos, pero no son realmente felices, porque viven bajo la presión del mundo, siempre insaciable. ¿Te dejas tú conocer por Jesús? ¿Dónde está tu apoyo? ¿Cómo es tu discernimiento, te dejas guiar por la voluntad de Dios?
El Evangelio desvela el secreto más buscado: la felicidad. Y es que ¿dónde hay más alegría que en cumplir la Palabra de Cristo? Cuando nuestra vida está cimentada en Dios, nos puede faltar lo material, nos pueden faltar certezas de futuro, podemos tener las circunstancias más adversas, y, sin embargo, nuestra vida no se derrumba porque Jesús es el centro y desde ahí “nos movemos y existimos”. Cuando perdemos de vista la voluntad de Dios, cuando olvidamos sus mandamientos, entonces nuestra vida pierde fortaleza, se vuelve árida y débil, puede romperse ante cualquier problema o sufrimiento, como la arena, se derrumba y pierde toda esperanza.
¡Ánimo hermanos! Nuestro Señor nos da hoy una Palabra de vida, nos abre el camino hacia la vida que no acaba. Dios nos quiere felices, con Él, no olvidemos nunca que fuera del Señor, todo es nada y vacío.
F/Dominicos.org

