Lunes 2 de setiembre de 2019. 22ª Semana T.0.
Salomón Leclercq (1792). Bartolomé Gutiérrez (1632)
1Tes 4,13-18: Dios los llevará con Jesús. Salmo 95: Cuenten las maravillas del Señor a todas las naciones. Lc 4,16-30: Ningún profeta es aceptado en su patria.
Lc 4,16-30: Jesús, entra en la sinagoga, lugar de reunión de la comunidad judía. Lee el libro del Profeta Isaías 61,1-2. El Espíritu de Dios lo conduce a su misión. Él viene a anunciar la buena noticia a los pobres, a los que confían en Dios. Nos anuncia una libertad para no ser oprimidos por el egoísmo de los que destruyen la creación con los incendios de la Amazonía destruyendo la tierra, o ávidos de dinero crean los monocultivos que empobrecen la tierra. Nos abre los ojos, para que tomemos conciencia de la luz de la verdad y la justicia. Nos libera de todo tipo de manipulación, oscurantismo de los que abusan del poder, nos descubre que la verdad nos hará libres, cuando aprendemos a dialogar, a ser responsables de la gracia que gratuitamente nos da el Señor. En él se cumplen las promesas de Dios, la igualdad, fraternidad, paz, tolerancia para que juntos realicemos el plan de Dios en medio de este mundo.
En Jesús se cumple, el llamado de Dios a cuidar el agua, como fuente de vida, a superar divisiones y egoísmos, a reconocernos como hermanos, hijos de un mismo Padre que nos ama con ternura. Su mensaje causa murmuración y rechazo. Sus palabras son vida, porque exige esforzarnos por poner nuestros talentos al servicio de todos.
Tenemos la misión de Jesús, cambiar el corazón de nuestras familias, superando heridas, situaciones injustas y de desamor, para sembrar el amor, la armonía entre padres, hijos y hermanos.
Vivamos como discípulos y misioneros de Jesús, tomemos la Biblia, oremos, practiquemos esa Palabra de vida para cambiar el corazón de nuestras familias y de la sociedad.
Abre tu corazón a Jesús. Él te hace libre y te da un corazón y una mente nueva, capaz de vivir su Palabra y compartirla en gestos concretos con tu hermano que camina a tu lado.
¿Descubrimos en Jesús la fuente de nuestra libertad y un llamado a cambiar en nuestras vidas?
Fr. Héctor Herrera OP.

