Jueves 03 de octubre 2019. C. 26ª Semana T.0.
Emilia de Villanueva (1853) Francisco de Borja (1572)
Neh 8,1-4a.5-6.7b-12: Es un día consagrado a Dios. Salmo 18: Tus palabras, Señor, son espíritu y vida. Lc 10,1-12: La cosecha es abundante.
Lc 10,1-12: Así como Jesús envío a sus discípulos con una misión universal, hoy también la Iglesia, pueblo de Dios nos envía: “Bautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en misión en el mundo. La celebración de este mes nos ayudará en primer lugar a volver a encontrar el sentido misionero de nuestra adhesión de fe a Jesucristo, fe que hemos recibido gratuitamente como un don en el bautismo.
SIN TI, NO HAY MISIÓN, ha sido el lema de la convivencia de jóvenes, organizado por el Equipo Misionero. Han sido enviados con el símbolo de la cruz para comunicar con alegría la buena noticia de Jesús.
Nuestra misión como Iglesia es abrir caminos de fe, caridad y esperanza para todos. “Es un mandato que nos toca de cerca: yo soy siempre una misión; tú eres siempre una misión; todo bautizado y bautizada es una misión. Quien ama se pone en movimiento, sale de sí mismo, es atraído y atrae, se da al otro y teje relaciones que generan vida. Para el amor de Dios nadie es inútil e insignificante. Cada uno de nosotros es una misión en el mundo porque es fruto del amor de Dios. Aun cuando mi padre y mi madre hubieran traicionado el amor con la mentira, el odio y la infidelidad, Dios nunca renuncia al don de la vida, sino que destina a todos sus hijos, desde siempre, a su vida divina y eterna (cf. Ef 1,3-6). (Mensaje para las misiones 2019, Papa Francisco)
El reino de Dios ha llegado a ustedes (v. 9) ¿Cómo construimos el reino del amor, confianza, fraternidad, justicia, paz en nuestras familias?
¿Cómo practicamos el diálogo con Dios y con nuestros hermanos, velando por el bien común, para vivir en armonía con uno mismo, con los otros, con el medio ambiente?
Tú, yo, nosotros, tenemos una misión en el mundo, superar las divisiones y egoísmos, para sembrar el amor, verdad, tolerancia, respeto, paz y libertad de todos los hijos de Dios.
Fr. Héctor Herrera, O.P.

