Martes 21 de enero de 2020. A. 2ª Semana T.0. DÍA 4. Confianza: No temáis, creed

Inés, mártir (304)

1Sm 16,1-13: Samuel ungió a David. Salmo 88: Encontré a David mi siervo. Mc 2,23-28: La persona está por encima del sábado.

Mc 2,23-28. Jesús actúa con entera libertad frente a los fariseos que estaban muy apegados a la Ley, como puede sucedernos hoy en día. La ley permitía calmar el hambre arrancando las espigas al pasar por un sembrado, menos en día sábado (Ex 34,21; Dt 23,26). Sus discípulos tenían hambre y arrancan las espigas. Esto escandaliza a los jefes religiosos. Jesús les recuerda lo que hizo David y sus compañeros hambrientos, entraron en la casa de Dios y comieron los panes sagrados (Mc 2,25-26). Jesús rompe con las tradiciones que impiden la libertad. Nos enseña que sobre todo está la vida y el respeto a las personas.

Las leyes deben estar al servicio del bien común. Por eso primero debe escucharse, debatirse, hacerse conocer para que estás promuevan la libertad, la buena convivencia, la justicia, la tolerancia, la paz social.

“El sábado se hizo para el hombre, no el hombre para el sábado. De manera que el Hijo del Hombre es Señor también del sábado” (Mc 2,27)

Tenemos que estar abiertos a la Palabra de Jesús, para cambiar en nuestra vida. No acostumbrarnos a que siempre se hizo así. Sino meditar profundizar la Palabra de Dios. Los documentos de la Iglesia. Dialogar sobre la carta el amor en la familia, la defensa de la creación o Laudado Si, para tomar acciones concretas en l protección y defensa de la creación

Oración. DÍA 4. Confianza: No temáis, creed

Dios todopoderoso, nuestro sufrimiento personal nos lleva a gritar de dolor

y nos encogemos de miedo cuando experimentamos la enfermedad, la angustia

o la muerte de los seres queridos. Enséñanos a confiar en ti.

Que las Iglesias a las que pertenecemos sean signos de tu solicitud providente.

Haznos verdaderos discípulos de tu Hijo que nos enseñó a escuchar tu palabra y a servirnos unos a otros. Te pedimos esto con confianza, en el nombre de tu Hijo y en el poder del Espíritu Santo. Amén.

Fr. Héctor Herrera O.P.

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