Miércoles 12 de Febrero de 2020. A. 5ª Semana T.0

Eulalia, mártir (304)

 1Re 10,1-10: La reina vio la sabiduría de Salomón. Salmo 36: La boca del justo expone la sabiduría. Mc 7,14-23: Lo que sale del hombre lo hace impuro.

Mc. 7,14-23. Los fariseos estaban preocupados de las normas externas, como tal vez hoy, lo más importante: el encuentro con Dios y con las personas, la justicia y la misericordia. Jesús nos enseña a valorar a las personas, su interior y no las apariencias externas.

¡Cuántas veces, las apariencias de una religiosidad mal entendida, violan las más elementales normas de justica y de convivencia humana!

Lo que sale del interior “del corazón de la persona es lo que lo hace impuro. Es del corazón donde salen los malos pensamientos, la fornicación, robos, asesinatos, adulterios, codicia, malicia, fraude, desenfreno, envidia, blasfemia, arrogancia, desatino. Todas estas maldades salen de dentro y contaminan al ser humano” (Mc 7,20).

La persona no se hace impura desde afuera, sino desde adentro. Es en el corazón donde cultivamos la alegría de amar y servir a Dios amar y solidarizarnos con quienes más lo necesitan. Si no tenemos a Dios en nuestra vida, endurecemos el corazón y no obramos rectamente, buscamos la mentira, la codicia y soberbia, atropellando a las personas.

Jesús nos enseña que lo que hace pura, limpia, transparente a una persona es el amor, la justicia, la solidaridad, la misericordia y la entrega a los demás.

Que Jesús nos dé un corazón limpio para tener su luz que ilumine toda niebla, para saber juzgar y protege la vida de las personas para caminar como hijos de la luz.

Fr. Héctor Herrera o.p.

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