Sábado 15 de Febrero de 2020. A. 5ª Semana T.0.

Claudio de Colombiere (1682)

1Re 12,26-32; 13,33-34: Jeroboán hizo dos becerros. Salmo 105: Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo. Mc 8,1-10: La gente comió hasta quedar satisfecha.

Mc 8,1-10: Jesús sintió compasión por las multitudes hambrientas. Dos palabras claves de Jesús: “Me da lástima esta gente, llevan tres días y no tienen que comer” (v. 2). Compasión con nuestros prójimos. “Si los despido en ayunas, desfallecerán por el camino” (V.3). Es el gesto de la solidaridad.

Compasión y solidaridad, dos claves de Jesús para vivir en serio su evangelio. Es la misma pregunta de Jesús a las naciones ricas y al interior de la nación ¿Qué vamos a hacer? Algunos pensarán primero en la economía del mercado. Si bajamos los precios nuestras ganancias disminuirán. Aunque hay muchos alimentos en el mundo, dejamos que la gente muera de hambre.

“También hoy debemos nombrar las numerosas formas de nuevas esclavitudes a las que están sometidos millones de hombres, mujeres, jóvenes y niños. Todos los días nos encontramos con familias que se ven obligadas a abandonar su tierra para buscar formas de subsistencia en otros lugares; huérfanos que han perdido a sus padres o que han sido separados violentamente de ellos a causa de una brutal explotación; jóvenes en busca de una realización profesional a los que se les impide el acceso al trabajo a causa de políticas económicas miopes; víctimas de tantas formas de violencia, desde la prostitución hasta las drogas, y humilladas en lo más profundo de su ser. ¿Cómo olvidar, además, a los millones de inmigrantes víctimas de tantos intereses ocultos, tan a menudo instrumentalizados con fines políticos, a los que se les niega la solidaridad y la igualdad? ¿Y qué decir de las numerosas personas marginadas y sin hogar que deambulan por las calles de nuestras ciudades?

Con frecuencia vemos a los pobres en los vertederos recogiendo el producto del descarte y de lo superfluo, para encontrar algo que comer o con qué vestirse. Convertidos ellos mismos en parte de un vertedero humano son tratados como desperdicios, sin que exista ningún sentimiento de culpa por parte de aquellos que son cómplices en este escándalo. (JMP 17.11.2019)

Los gobernantes de las grandes y pequeñas naciones pueden terminar con la inseguridad alimentaria y el desplazamiento forzoso de personas. Se necesita buena voluntad y diálogo para frenar los conflictos y un compromiso total a favor de un desarme gradual y sistemático, previsto por la Carta de las Naciones Unidas, así como solucionar el cambio climático creando un mundo con rostros más humano, justo, en paz con armonía con la naturaleza y entre nosotros evitando la destrucción del planeta.

Fr. Héctor Herrera o.p.

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