Lunes 24 de Febrero de 2020. A. 7ª Semana T.0.

Modesto de Tréveris (486)

 Sant 3,13-18: No anden con envidia. Salmo 18: Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón. Mc 9,13-28: Tengo fe, pero dudo, ayúdame.

Mc 9, 13-28: Jesús quiere un cambio de vida, transformar nuestras conciencias, cambiar nuestras vidas, para que seamos mejores personas.

Él sale a nuestro encuentro, para sanar nuestras vidas, como este papá que quiere que su hijo sane, pero le falta fe. Todo es posible para quien cree (v.23). Jesús actúa si sabemos dialogar, escuchar el grito de los pobres, compartir con todos y buscar en la fuerza de la oración, y el compromiso de cada uno para devolver la salud moral a nuestra sociedad.

Es posible combatir el mal desde nuestro interior para ser personas nuevas y actuando en nuestras comunidades cristianas, deponiendo toda búsqueda de poder.

La fe es un don de Dios, que se manifiesta justamente en las obras, en atender los problemas urgentes de salud, brindando atención a aquellos que más lo necesitan, en la educación formando la fe y la conciencia de ciudadanos, en cultivar una cultura de prevención frente a los desastres naturales. Confiemos, en nosotros mismos, somos capaces de solucionar en parte los problemas pequeños, si tenemos fe en Cristo que nos cuestiona: ámense los unos a otros.

Colectivamente exigiendo y proponiendo políticas justas que miren al bien común, exigiendo y velando que las autoridades cumplan con el compromiso, bienestar y seguridad del pueblo.

¿Tenemos fe en Cristo, en su Palabra de vida que toca tu corazón, contribuyendo a la conciencia de todos para hacer posible la sanación de tantas personas que esperan el amor y el respeto por la vida?

Fr. Héctor Herrera o.p.

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