Miércoles 06 de Mayo de 2020. A. 4ª Semana de Pascua. 58 años de la canonización de San Martín de Porres.
Domingo Savio (1857)
Hch 12,24–13,5a: Apártenme a Bernabé y a Saulo. Salmo 66: Oh Dios, que todos los pueblos te alaben. Jn 12,44-50: He venido como luz.
Hch 12,24-13,5 Bernabé y Saulo son enviados a evangelizar. La Iglesia de Antioquía es una comunidad estructurada, cada uno cumple su función como profetas, doctores, no se buscan a sí mismo, sino anuncian la alegría del evangelio. Son Iglesia en salida. Anuncian con alegría que Jesús es luz que ilumina nuestras vidas.
Jn 12,44-50, Jesús es la luz que ha venido para iluminar no sólo nuestra vida personal, sino nuestra vida comunitaria. Él ha venido para comunicarnos palabras de vida, que producen alegría y cambio de vida. “Esa alegría es un signo de que el Evangelio ha sido anunciado y está dando fruto”(E.G. 21). Cuando uno siembra y escucha la Palabra de Jesús, la hace suya y la pone en práctica. Oremos de una manera especial por todo el personal médico que atienden a tantos enfermos de la pandemia del coronavirus y que están expuestos a su misma salud.
El discípulo escucha a su maestro Jesús y pone en práctica la palabra recibida. Él nos ofrece la salvación para que libres de todo egoísmo y pecado que divide, descubramos el rostro amoroso y misericordioso de Dios su Padre y Padre nuestro. Él da testimonio de ese Padre que quiere un mundo más humano, para cuidar la creación y evitar todo tipo de pandemia que afecta a todos sus hijos.
La misión que Jesús recibió de su Padre y Padre nuestro es darnos vida. Entregó su vida, porque nos amó hasta el extremo. Él quiere que sus discípulos actuemos movidos por el Espíritu para recrear el mundo y darle un impulso de nueva vida que transforme las estructuras sociales, económicas, educativas y políticas en estructuras más humanas y justas que velen por el bien común del país.
Hoy recordamos 58 años de la canonización de San Martín. El excluido, fue incluido por Dios, como modelo de humildad, misericordia y caridad para con los pobres. Martín de la Caridad, amó con ternura y con profunda alegría servía a los enfermos, a los pobres, mulatos, indígenas y blancos que acudían a él. Cuidaba el huerto y extraía los frutos para repartirlo a los pobres. Pidamos a Martin que ore al Padre por el fin de esta pandemia del coronavirus. Que este medio de comunicación siga formando el corazón de los oyentes, para continuar la obra de Jesús dando vida y esperanza a todos los oyentes.
Fr. Héctor Herrera op.

