Martes 26 de Mayo DE 2020. A. 7ª Semana de Pascua

Mariana de Jesús (1645) Felipe Neri, fundador (1595)

Hch 20,17-27: Cumplo el encargo del Señor. Salmo 67: Reyes de la tierra, canten al Señor. Jn 17,1-11a: Padre, glorifica a tu Hijo.

Jn 17,1-11, Jesús ora a su Padre Dios, su vida, su amor, viene de Él, se siente plenamente Hijo. Está en plena comunión con él y quiere sus discípulos vivan esa comunión. Ha cumplido su misión. “Ha llegado la hora” (v.1), significa que Jesús va a pasar de este mundo al Padre. Con su muerte será glorificado porque tendrá la vida plena. Con la entrega de su propia vida, Jesús manifiesta su amor sin límites al Padre, su total fidelidad.

La gloria de Dios es la salvación de todo ser humano y la salvación de la humanidad es conocer a Dios y a su enviado Jesucristo. La vida eterna, que Jesús nos transmite, consiste en conocer a Dios. En permitir que Él entre en nuestra vida. En imitarlo en su modo de vivir. En servir y ayudar a los demás.

¿Puede alguien decir que ama a Dios, si odia a su hermano a quien ve? ¿Puede tener fe aquel que ambiciona el poder, maltratando a su prójimo? Creer en Jesús es identificarse con él, hacer las obras que Él hizo. Así los comprendieron los santos Felipe Neri, Mariana de Jesús, la azucena de Quito que no dudaron en el amor a Dios y a su prójimo. Mariana, ofreció su vida para liberar a su pueblo del terremoto y de la peste.

Jesús pide al Padre por sus discípulos, porque es consciente de que están en el mundo y, por lo tanto, expuestos a cualquier peligro y tentación. “Cuida en tu nombre a los que me diste, para que sean uno como nosotros (v.11). Todos tenemos la responsabilidad de hacer posible la fuerza del amor para ser comunidades proféticas, solidarias, para que enfrentemos el egoísmo, la falta de comprensión y solidaridad, sabiendo actuar y enfrentar las adversidades y amenazas contra la fe y nuestro compromiso como cristianos.

Una sola cosa te basta: Ama a tu prójimo como Dios te ama. Ama a Jesús con todo tu corazón, con toda tu mente, con todas tus fuerzas. Inculca en tu comunidad cristiana: que los discípulos de Jesús se reconocen si se aman los unos a los otros. Esta sanación del amor nos permitirá sanar el corazón de nuestra sociedad.

Fr. Héctor Herrera OP.

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