Sábado 18 de Julio de 2020. A. 15ª. Semana T.0.

Simón de Lipnica (1482)

Miq 2,1-5: Codician campos y casas. Salmo 10: No te olvides de los humildes, Señor. Mt 12,14-21: Le seguían muchos y sanaba a todos.

Mt 12,14-21: Los fariseos quieren acabar con él, había quebrantado el sábado, siguiendo su “interpretación auténtica” debía morir (Nm 15,30.35). No ven más allá, de sus intereses egoístas de poder, como hoy lo hacen algunos políticos. La salud, seguridad, vida del pueblo, no es importante para ellos. Para Jesús sí. Por eso quiebra ese orden establecido. Interpreta la vida según Dios: el ser humano vale y hay que sanarlo.

Jesús, elegido de Dios, restablece el derecho y la justicia, condición para amar a Dios. Sanaba a los enfermos para reintegrarlos a la sociedad. Lleno del Espíritu de Dios, sanaba a todos. Se alegraba con ellos porque establecía una convivencia pacífica en la comunidad.

El mundo de hoy necesita ser sanado de la indiferencia, corrupción y ambición de poder y dominio sobre los demás. Jesús nos invita a hacer suyo su mensaje, ser como Él, piedra de contradicción y de rechazo al vivir de una forma diferente. El que coimea deje de coimear para ser más honesto. Quienes tienen el poder de autoridad, no abuse del indefenso. Quien enseñe, lo haga con autoridad, con coherencia de vida. Quienes creemos en Cristo vivamos como Él vivió, practicando el bien, creando comunidades firmes en la fe en Cristo, preocupadas por la vida de oración con obras, sabiendo reconocer en el niño y niña, anciano y enfermo, en la mujer y en el varón, el rostro mismo de Jesús.

Nos rechazarán, si vamos contra corriente. Hoy necesitamos discípulos de Jesús, que van contra corriente. Transmitamos vida, alegría, esperanza. Es posible ser luz y sal de Cristo en el mundo de hoy.

Fr. Héctor Herrera op.

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