Miércoles 21 de febrero 2024. Primera Semana de Cuaresma
Primera lectura de la profecía de Jonás 3, 1-10
Salmo 50, 3-4. 12-13. 18-19 R/. Un corazón quebrantado y humillado, oh, Dios mío, tú no lo desprecias
Lucas 11, 29-32: Jesús de Nazaret, el signo de Dios
Que abre ese desván atrancado bajo 7 cerrojos, donde oculta lo que es suyo como tal pero no asume por el miedo que le reporta.
Abrir esos candados es el sacrificio agradable a Dios, porque es vía terapéutica, sanadora, unidad en la persona que se vive como dos pueblos enfrentados entre sí.
Aceptar, abrazar la verdad de uno es romper con toda cosmética, ya no se precisa maquillaje, está de más el retoque de Photoshop y puede afirmar a voz en cuello con el filósofo: «Yo y mis circunstancias» que no es ego sino estructura psíquica: Identidad.
Jesús de Nazaret, el signo de Dios Padre…
Para toda generación, la nuestra, en clave Aquí y Ahora.
No se trata de una posibilidad más entre, un modelo a sumar al repertorio, un elemento a colocar en nuestro catálogo de opciones. Quizá todo ello apunte a un sutil adoctrinamiento. Nada más lejos de la realidad.
Sólo desde la Experiencia de touché, desde ese encuentro personal e intransferible con el Dios encarnado se posibilita un nuevo color, sabor a nuestra vida.
Garantizado el paso del Resucitado en vida propia, es compromiso inamovible de parte de Dios como Trinidad, pero en este guion de historia está nuestra parte que requiere respuesta y no es otra que poner por obra la clave con la que iniciábamos esta reflexión, la de Ponerse en Marcha. Vale el sentido de la vida. ¡Casi ná!
¡Sentida Cuaresma!
F/ Dominicos.org
