Martes 04 de Agosto de 2020. A. 18ª. Semana T.0.

San Juan María Vianney (1859) El Santo Cura de Ars, Patrono de los párrocos y sacerdotes.

Jr 30,1-2.12-15.18-22: Yo cambiaré su suerte. Salmo 101: El Señor construyó Sión, y apareció en su gloria. Mt 14, 22-36: ¿Por qué dudaste?

Mt 14,22-36 nos dice que Jesús mandó a sus discípulos “embarcarse y pasar a la otra orilla” (v.22) Pasar a la otra orilla es estar cerca a las multitudes de pobres, enfermos, sin miedos ni prejuicios. Jesús ora, a su Padre, para darnos la fuerza en la misión.

La barca, símbolo de la Iglesia, se encuentra sacudida por diversos problemas internos y externos. Unos no están de acuerdo con las reformas del Papa Francisco, se encierran en sí mismos, sin comprender la misericordia de Jesús hacia los enfermos y excluidos. No comprenden, la misión de Jesús, acercarnos a la gente sencilla. En medio de las dificultades y tormentas, Jesús se acerca. Los discípulos creen que es un fantasma. Él nos dice: Ánimo, soy yo, no teman (v.27) Pedro, le dice: Señor, si eres tú, mándame ir por ti (v. 28). Cuando ve que se hunde, siente miedo. Jesús está allí para sostener y fortalecer su débil fe. ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? También nosotros como Pedro, dudamos que Jesús esté en medio de nosotros, para ayudarnos, sostenernos con sus manos, cuando en medio de los problemas dudamos.

Nuestra fe está enraizada en Jesús. Él sigue sosteniendo a esta Iglesia, de la cual formamos parte. Así lo entendió el Santo Cura de Ars. El 4.8.2019 al cumplirse 160 años de su muerte, el Papa Francisco escribía a los sacerdotes: “A Ustedes que, como el Cura de Ars, trabajan en la “trinchera”, llevan sobre sus espaldas el peso del día y del calor (cf. Mt 20,12) y, expuestos a un sinfín de situaciones, “dan la cara” cotidianamente y sin darse tanta importancia, a fin de que el Pueblo de Dios esté cuidado y acompañado. Me dirijo a cada uno de Ustedes que, tantas veces, de manera desapercibida y sacrificada, en el cansancio o la fatiga, la enfermedad o la desolación, asumen la misión como servicio a Dios y a su gente e, incluso con todas las dificultades del camino, escriben las páginas más hermosas de la vida sacerdotal”.

¿Cómo pastores vivimos esa vida de oración, comunión y cercanía con nuestros hermanos

Fr. Héctor Herrera op.

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