Evangelio del día de hoy Lunes 14 de Septiembre 2020. Semana 24 T.O.

Exaltación de la Santa Cruz.
Núm 21, 4-9 Los mordidos de serpiente quedarán sanos
Salmo 77: No olviden las acciones de Dios.
Jn 3,13-17: Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único
“Nosotros hemos de gloriarnos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo. En él está nuestra salvación, vida y resurrección; él nos ha salvado y liberado”(Gal 6,14). Jesús nos muestra el rostro de un Padre bueno y misericordioso: “Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que quien crea en él tenga vida eterna”(Jn 3,16).
El Padre ama a Jesús, su hijo y él ama a su Padre y a sus hijos. El amor de Dios no tiene límites, se nos da como un don. Nos ofrece el don de la vida, del amor, de la misericordia para que podamos tendernos la mano los unos a los otros. Por eso su mayor gesto de amor para con nosotros es entregarnos a su mismo hijo Jesús, para que en él tengamos vida y vida en abundancia (Jn 10,10). Él no ha venido para juzgarnos, sino para que el mundo se salve por medio de él.
Que todos como creyentes trabajemos por este don del amor de Dios, luchando contra todas las cruces de las injusticias, dolor y muerte contra los seres inocentes. Y como Cristo estemos dispuestos a crear una cultura de amor, de respeto por la vida y la dignidad de cada uno. Sólo tendremos una vida nueva, si morimos al pecado del egoísmo, la indiferencia, la irresponsabilidad y marcamos nuestra vida, revistiéndonos de los sentimientos de Cristo. “Porque el mensaje de la cruz es locura para los que se pierden; pero para los que nos salvaremos es fuerza de Dios” (1 Cor 1,18). ¿Cómo asumimos nuestras propias cruces?

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