Lunes 30 de noviembre de 2020. Semana 35
Andrés, apóstol (s. I)
Rom 10, 9-18 La fe nace del mensaje
Salmo 18:
Mt 4, 18-22: Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron
Jesús camina con el aire fresco y puro del mar de Galilea, como era en otro tiempo el mar de Grau, en Chimbote, Pisco o en cualquier lugar del mundo. Es un joven maestro muy distinto a los de su época. Es él quien elige a sus discípulos. Va en busca de ellos, no entre los poderosos, sino en unos humildes pescadores. Los ve en plena faena de pesca, a Simón y a su hermano Andrés. Más allá a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo. Los invita a seguirlo. Dejan las redes y lo siguen (Mt 4,22).
Nuestra vocación como cristianos nos lleva a ser responsables. Hay una exigencia concreta para las grandes naciones: cambiar el modelo de desarrollo, el uso de combustibles fósiles, la ambición desenfrenada de un desarrollo que sólo piensa en el dinero y no en los pobres, está acelerando esta destrucción del planeta. Estamos a tiempo, descarbonizar el medioambiente. Tener en cuenta que el agua, la tierra, el aire son comunes a todos.
Nosotros mismos podemos comenzar por pequeños gestos de amor y cuidado de la naturaleza: no arrojar basura, seleccionarla para reciclarla, cuidar el agua, exigir que los estudios de impacto ambiental los cumpla el gobierno, cuidar bien de los alimentos, que los comerciantes no arrojen la basura de los mercados. Se necesita de una conciencia educativa. A todos nos toca este llamado de Jesús, como llamó a Andrés: ser servidores unos de otros, guardianes de la creación para amar y respetar al prójimo y la creación.
Somos llamados a renovar nuestro espíritu misionero. ¿A cuántos anunciamos de Palabra y obra que hemos encontrado al Señor que nos llamó a seguirlo?
(+) Fr. Héctor Herrera op.

