Más de 500 muertos en Myanmar por la junta militar

Los líderes mundiales intensifican su condena a los militares golpistas mientras el número de muertos de Myanmar sigue incrementando.

Más de 500 personas han muerto en Myanmar en la despiadada represión de las protestas por parte de la Junta Militar desde la destitución el 1 de febrero del gobierno elegido y de su líder Aung San Suu Kyi, según ha declarado una organización no gubernamental local.

Hasta el 29 de marzo, se ha confirmado la muerte de 510 personas a manos de las fuerzas de seguridad dirigidas por la junta militar, según declaró el lunes la Asociación de Asistencia a los Presos Políticos (AAPP).

«Niños, estudiantes, jóvenes y civiles han sido asesinados desde que estalló el golpe de Estado», afirmó la AAPP en una actualización de su página en Facebook, añadiendo que la cifra real podría ser mucho mayor.  Mientras tanto, las redadas, los arrestos, las detenciones, las órdenes de detención y las amenazas continúan sin cesar.

Por otra parte, las concentraciones diarias de manifestantes desarmados en todo Myanmar han sido respondidas con gases lacrimógenos, balas de goma y balas reales. De los 14 civiles muertos el lunes, la AAPP informó que al menos 8 estaban en el distrito de Dagon Sur de Yangon, la ciudad más grande.  Según la asociación, las fuerzas de seguridad de la zona dispararon el lunes un arma de mayor calibre que la habitual y según las declaraciones de varios testigos, dispararon contra los manifestantes que se refugiaban tras una barricada de sacos de arena.

Condena

Cuando las muertes de civiles superaron la alarmante y lamentable cifra de 500 personas, las potencias mundiales intensificaron su condena a la despiadada campaña de los militares contra el movimiento que exige la restauración de la democracia y la liberación de Suu Kyi.

Washington suspendió un pacto comercial con Myanmar y el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, pidió un frente global unido para presionar a la junta después de que más de 100 manifestantes murieran en un sangriento fin de semana de violencia.

«Es absolutamente inaceptable ver la violencia contra la gente a niveles tan altos, tantas personas muertas», dijo Guterres en una conferencia de prensa.  «Necesitamos más unidad y más compromiso por parte de la comunidad internacional para presionar con el fin de asegurar que la situación se revierta», aseveró.

El Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá el miércoles para discutir la situación, según fuentes diplomáticas.

Por su parte, la administración del presidente estadounidense, Joe Biden, anunció el lunes que el Acuerdo sobre Comercio e Inversión de 2013 (que establecía formas de impulsar los negocios pero no era un acuerdo en toda regla) seguiría suspendido hasta que se restableciera la democracia.

Tailandia devuelve a los refugiados

Grupos humanitarios acusaron el lunes a Tailandia de rechazar y enviar de regreso a algunas de las miles de personas que han huido de una serie de ataques aéreos del ejército de Myanmar. El primer ministro tailandés, Prayuth Chan-ocha, negó el martes la acusación diciendo que los pobladores regresaron a sus hogares por su propia voluntad. Sin embargo, añadió que su país «estaba dispuesto a acoger a cualquiera que escapara de los combates, como ha hecho muchas veces en las últimas décadas».

Los ataques aéreos parecen ser una represalia por un ataque de los guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional Karen a un puesto militar del gobierno, en el que afirmaron haber matado a 10 soldados y capturado a ocho. El grupo lucha por una mayor autonomía para el pueblo karen. En este contexto, un grupo de entre 2.500 y 3.000 refugiados cruzó a Tailandia el domingo, según varias agencias de ayuda humanitaria que llevan mucho tiempo trabajando con el pueblo karen.

El legado militar de Myanmar

Myanmar, también conocida como Birmania, ha sufrido durante mucho tiempo bajo el gobierno de una junta militar opresiva desde 1962 hasta 2011. Durante las aproximadamente cinco décadas, se reprimió casi toda la disidencia con graves abusos de los derechos humanos, lo que provocó la condena y las sanciones internacionales. En 2010 se inició una liberalización gradual que condujo a la celebración de elecciones libres en 2015 y a la instauración de un gobierno dirigido por Suu Kyi al año siguiente.

El golpe del 1 de febrero llegó a su punto álgido tras días de tensión que incrementaba entre los poderosos militares y el gobierno civil dirigido por Suu Kyi.  Los militares afirman que las elecciones generales de noviembre, ganadas por el partido de la Liga Nacional para la Democracia de Suu Kyi, fueron fraudulentas.

Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Europea han impuesto sanciones en respuesta al golpe militar y la represión, pero hasta ahora la presión diplomática no ha persuadido a los generales para que cedan. Las sanciones y las condenas parecen tener poco o ningún impacto en la junta, que, según los informes, controla una gran parte de los sectores lucrativos de la economía de Myanmar.

Fuente: Vaticannews.va

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *