Martes 22 de junio de 2021. Tiempo Ordinario, Año Impar, Semana No. 12
San Luis de Goza
Isaías 1,10.16-20: Aprended a obrar bien, buscad el derecho
Salmo 49: Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.
Mateo 23,1-12: No hacen lo que dicen
No haya disputas entre nosotros ni entre nuestros pastores, pues somos hermanos
Es difícil la convivencia cuando las riquezas de los convivientes chocan. Abrán es rico; Lot es rico. Ambos son dueños de inmensos rebaños y dirigentes de tribus considerables de pastores y criados. El choque parecía inevitable y se produjo.
Son, en cierto modo, situaciones que se han ido dando a lo largo de la historia de la humanidad. La convivencia entre poderosos es complicada o imposible. Hemos podido estudiar las difíciles relaciones entre romanos y bárbaros, entre moros y cristianos o, más grave aún, entre católicos y protestantes.
Es este último caso, quizás, el más parecido a la situación de las tribus o familias de Abrán y Lot, sin resolver en el día de hoy. Lot marcha a la derecha, Abrán a la izquierda. Ambas familias se separan amigablemente. Y la paz reina entre ellos. Desde Lutero la Iglesia católica romana y la Iglesia protestante no han determinado separarse físicamente, sino que han tratado, y parece que siguen tratando, de anularse mutuamente; se declaran enemigos y las guerras mal llamadas “de religión” se siguen produciendo. Somos inmensamente ricos y nuestra ambición es suficiente para que la paz esté ausente.
Hemos olvidado el amor que Cristo nos ha estado predicando, mejor aún, pregonando a lo largo de su vida y testimoniado con su muerte y resurrección. La paz recuperada y reinante entre Lot y Abrán parece imposible entre nosotros. ¿Por qué no podemos convivir siendo hermanos, hijos del mismo Padre y hermanos del mismo Cristo?
Puede que tuviéramos que recordar aquel momento en el que se quejan a Jesús porque unos “que no son de los nuestros” predican en su nombre. La respuesta de Jesús es contundente: “No se lo prohibáis; el que no habla contra mí, está conmigo”. Esta frase de Cristo, ¿No debería hacernos pensar y actuar de otra manera?
F/Dominicos.org

