Sábado 26 de junio de 2021. Tiempo Ordinario, Año Impar, Semana No. 12
Gén 18,1-15: ¿Hay algo difícil para Dios?
Salmo: Interleccional Lc 1: El Señor se acuerda de su misericordia
Mt 8,5-17: No soy digno de que entres en mi casa
La semana duodécima del tiempo ordinario culmina con la teofanía de Mambré. El pasaje en el que Dios se manifiesta a Abrahán, a través de tres visitantes extraños.
El relato nos muestra en las figuras de Abrahán y de Sara, dos actitudes distintas ante Dios. Abrahán, como hombre de fe, sabe reconocer al Señor y acogerle. Tiene una mirada contemplativa para reconocer la presencia de Yahvé en los visitantes. Su actitud es de acogida y de apertura al encuentro con el Señor, lo vemos en su servicio generoso. Vive con la mirada puesta en Él. Sin embargo, Sara permanece en la tienda en sus cosas, encerrada en lo suyo. Ni tan siquiera sale a saludar a los visitantes, aunque hace lo que su marido le encarga, su corazón está anclado en las cosas terrenas. Eso tiene su reflejo en la actitud de miedo y duda ante Dios. No lo ha reconocido. Con ambos aparece en el mismo contexto, en un día de trabajo cualquiera.
A nosotros también Dios nos busca donde estemos, pero muchas veces estamos centrados en nosotros y no lo reconocemos. Otras puede que estemos más receptivos. Es nuestra actitud ante la gracia la que nos da vista para verlo, bien en el amigo que nos pide consejo, el gesto de cariño de un familiar o en la misma vida de oración. Él está en todas partes, sólo tenemos que abrirle nuestra tienda y recibirlo. Así tendremos el amor. Esta palabra viene a animarnos, para decirnos que es posible ese amor en nosotros, porque es para lo que hemos nacido. Nuestra primera tarea es dejarnos amar y dejarnos encontrar.
¡No nos escondamos en nuestra tienda de egoísmo, miedo y duda, sino que permanezcamos alerta, en la misma puerta, abiertos a la vida, abiertos a Dios! ¡Hagamos eso! ¡Empieza ya!

