Martes 21 de septiembre de 2021. Tiempo Ordinario, Año Impar, Semana No. 25º
Ef 4,1-7.11-13: Ha constituido apóstoles, evangelistas…
Salmo: 18: A toda la tierra alcanza su pregón
Mt 9,9-13: ¡Sígueme! Él se levantó y lo siguió
Un triple mensaje nos da Jesús en este hermoso pasaje. Por un lado la respuesta a su llamada: cuando le dice a Mateo que le siga éste no lo duda ni un momento, se levanta de su puesto de trabajo y va tras el Maestro, sin más preguntas. Siente la vocación y deja todo para encarar su misión. Pensemos que San Mateo era un funcionario público, un recaudador de impuestos, alguien con mucho peso en la sociedad judía. Y sin embargo abandona todo y sigue la llamada de su vocación.
En segundo lugar, y ante el escándalo que provoca su comportamiento entre los fariseos, Jesús nos da una de las claves de su venida a la tierra: curar a los enfermos, atender a quien realmente lo necesita, salvar a los pecadores. Cuántas veces nos escandalizamos ante comportamientos que creemos inadecuados por parte de alguien a quien admiramos, baste recordar los encuentros de Santa Teresa de Calcuta con muchos personajes famosos, pero ¿cuánto bien hicieron esas fotos para dar a conocer su labor y para la conversión de muchos que se acercaron a ella? No juzguemos a la ligera y busquemos el sentido profundo de las cosas.
Y en tercer lugar la frase que toca directamente a nuestras conciencias: «Misericordia quiero y no sacrificios» ¿De qué me valen horas y horas de ayunos y penitencias si no me hablo con mi hermano por una antigua rencilla? ¿Para qué sirven mis oraciones si no soy capaz de amar al que me hace mal? ¿Dónde van a parar mis actos «de piedad» si no tiendo la mano al que sufre cerca de mí? En la misericordia se encuentra la clave del mensaje de Cristo. No digamos que tenemos vocación, que somos buenos cristianos, que cumplimos con los preceptos si no tenemos misericordia, si no practicamos el amor sin límites hacia el prójimo. Como dice San Pablo «Si no tengo amor no soy nada».
F/ Dominicos.org

