Jueves 18 de mayo 2023. Sexta Semana de Pascua
Primera lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 18, 1-8
Salmo de hoy 97, 1bcde. 2-3ab. 3cd-4 R/. El Señor revela a las naciones su salvación
Juan 16, 16-20: Dentro de poco ya no me verán
Hay que reconocer que algunas palabras que, San Juan, pone en boca de Jesús, resultan desconcertantes tanto para los discípulos como para nosotros. Por ejemplo, a María, su madre, en las bodas de Caná la dejó perpleja, cuando le dijo que no era su hora. Lo mismo les dijo, en cierto momento, a sus discípulos que no era su hora, que no había llegado su hora, y en otro momento les dijo que había llegado su hora. Yo me pregunto ¿Qué finalidad tiene San Juan al recordarlas y escribirlas?Nosotros, ahora, las podemos entender y comprender a la luz de la resurrección, pero para los apóstoles, eran lógicas sus reacciones.
Las palabras del Evangelio de hoy nos expresan las discusiones, las inquietudes y la problemática de los discípulos, ante las palabras de Jesús. Me veis ahora, dentro de poco no veréis…Tristeza y alegría. Habla del contraste entre unos y otros. A mí no me extraña la reacción de sus discípulos. Ciertamente lo entendieron después de la Resurrección.
Nosotros, hoy, sabiendo y creyendo que Jesús resucitó podemos comprender este mensaje. Nos recuerda las dificultades que tenían y tenemos, para creer de verdad en la Resurrección. El sentido de su muerte, alegría para unos, tristeza para otros. El que siga vivo y presente sin presencia física. El soplo del Espíritu que les infundió y nos dejó, nos da fuerza para afirmar su presencia en medio de nosotros y su glorificación por el Padre.
Para los que comprendemos esto, nuestra vida se llena de alegría, pues nuestra vida tiene sentido, hay esperanza. Los que no crean o no comprendan su vida y su glorificación, estarán sin sentido, es decir tristes.
Sigamos preparándonos para, de nuevo, sentir la fuerza del Espíritu y así, sigamos dando sentido a nuestra vida, un sentido alegre y festivo, aunque cada vez tengamos más dificultades. El Espíritu del Resucitado fue lo que provocó el de los discípulos: ilusión, esperanza, alegría y valentía.
F/ Dominicos.org

