«El dinero se gasta en hacer armas, y no en producir alimentos».
«No hay santidad si de un modo u otro no se atiende a los pobres, a los necesitados, a los que están un poco al margen de la sociedad». Y en un mundo como el de hoy, herido por las guerras y la violencia, esta advertencia se aplica aún más: «El dinero se gasta en hacer armas, y no en producir alimentos».
En particular, su celo por el Evangelio consistía en ocuparse de los pobres y marginados: «Y esto -señala el Papa- es muy importante: en el camino de la santidad, que es el camino cristiano, los pobres, los marginados son protagonistas y una persona no puede avanzar en la santidad si no se dedica también a ellos, de una manera o de otra. Pero son la presencia del Señor, los que necesitan la ayuda del Señor».
Una vez leí una frase que me impactó; decía así: «El protagonista de la historia es el mendigo: ellos son los que llaman la atención sobre esta gran injusticia, que es la gran pobreza en el mundo. El dinero se gasta en hacer armas, no en producir alimentos. Y no lo olvidéis: no hay santidad si de un modo u otro no se atiende a los pobres, a los necesitados, a los que están un poco al margen de la sociedad».
«El celo apostólico es así: multiplica las obras», señaló el Papa. «Mary MacKillop estaba convencida de que la finalidad de la educación es el desarrollo integral de la persona como individuo y como miembro de la comunidad; y que esto requiere sabiduría, paciencia y caridad por parte de cada maestro».

