Sábado 11 de noviembre 2023. Trigésimo primera semana del Tiempo Ordinario – Año Impar

San Martín de Tours

Primera lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 16,3-9.16.22-27

Salmo de hoy 144 R/. Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi Rey.

Lucas 16,9-15: No puede servir a dios y al dinero

Jesús no habla ahora a los Sumos Sacerdotes y Ancianos del pueblo, les habla a los discípulos. Los discípulos que están en medio de situaciones injustas, de sistemas que causan dolor y sufrimiento al ser humano. Sistemas políticos, económicos, sociales que violan la dignidad y los derechos de la persona. Manipulaciones de la conciencia y privación de la libertad, porque no se trata sólo del dinero habido injustamente, se trata de la situación de pecado y mal en que se encuentra y del que tiene que escapar. El modo de hacerlo es transformando lo que está deformado, sacando de los males bienes.  No se trata de cooperar con lo que origina el mal, sino venciéndolo a fuerza de bien. No colaborar con los sistemas injustos “dinero de iniquidad”, sino modificando en su raíz las situaciones injustas, para que cada ser humano pueda experimentar algo nuevo, valioso y que conduce a la vida verdadera.

Invita a ser fieles, responsables en lo pequeño, que nos afecta cada día, para así incidir en lo que es mayor. Se trata de cambio de actitud, de manera de pensar diría Pablo, para que las obras que se realizan, humanicen a la persona, teniendo en cuenta el modo de proceder de Jesucristo.

Los fariseos, que eran amigos del dinero, estaban escuchando todo esto y se burlaban de él

En esta ocasión no les habla Jesús a ellos, como tampoco a los dirigentes del pueblo, sino a los discípulos. Ellos oyen, pero no escuchan, no entienden el sentido de estas palabras de Jesús. En lugar de reflexionar sobre lo que oyen, se burlan, descalifican a Jesús y a los que le siguen, que es la reacción propia de quien no tiene razón.

No los deja Jesús sin un señalamiento directo, iluminando su existencia para que vean su error: “Vosotros os las dais de justos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones”. En la medida en que se cae en la cuenta de la situación real en la que estamos, cada uno y la sociedad misma, se puede cambiar, tomando en serio las enseñanzas de Jesucristo.

¿Estamos dispuestos al cambio?

¿Qué tiene que cambiar en nosotros, personalmente y comunitariamente?

F/ Dominicos.org

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