Lunes 22 de abril 2024. Cuarta Semana de Pascua

Primera lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 11, 1-18

Salmo 41, 2-3; 42, 3. 4 R/. Mi alma tiene sed de ti, Dios vivo

Juan 10, 1-10: Yo soy la puerta de las ovejas

Seguir los pasos de los hechos de los Apóstoles es, sin lugar a dudas, entrelazar la Historia de Salvación. Por esta razón el relato que se nos narra se refiere al cómo fue que la Iglesia comenzó a abrir su mensaje de salvación a los paganos y a partir de ahí a todo el mundo. Tanto Pedro como Cornelio tuvieron una visión y esto motivó su encuentro. Este es el motivo de la explicación que Pedro da a los suyos, cuando regresa a Jerusalén.

La noticia provoca una enorme sorpresa entre los apóstoles. Acostumbrados como están a ver a los gentiles como gente ajena a ellos, les inquieta y extraña que estas personas hayan aceptado la Palabra de Dios. Hasta el momento seguía en vigor el intento de preservar al pueblo judío de contaminarse con las costumbres de los pueblos paganos entre los cuales vivía. Esto propiciaba la discriminación contra los paganos, eran vistos como «impuros», como seres despreciables de los cuales había que apartarse. La hipocresía de las formas caducas entraba en conflicto con la novedad del Evangelio.

Pedro tiene la sencillez y la humildad de disponerse a dar explicaciones. Quiere que les quede claro que hasta el momento él había sido un estricto cumplidor de la ley, al igual que ellos. Les deja claro que es una voz del cielo la que da la indicación de que no hay nada profano o impuro. No deja duda acerca de cuál es la voluntad de Dios. Fue a casa de Cornelio porque se lo pidió el Espíritu, no porque a él se le hubiese ocurrido, conducido en todo momento por Dios. Ha llegado la salvación a los paganos. Lo sucedido es el comienzo y por sorprendente que parezca es evidentemente querido por Dios. ¡Ellos se habían sentido hasta ahora los únicos destinatarios del Espíritu Santo! ¡Qué difícil aceptar que ha sido enviado a otros también, especialmente a «esos otros», a los que nunca habían tomado en cuenta, a los que nunca hubieran creído dignos de semejante don! Lo prometido en el Antiguo Testamento se cumple no sólo para los cristianos venidos del judaísmo, sino para todos aquellos que crean en Jesucristo resucitado. ¿Quién se atreve a objetar ante semejante afirmación?

Por esta razón el Evangelio viene como anillo al dedo. Preciosa imagen de lo que Jesús es para cada creyente: un pastor que ama, guía y cuida a sus ovejas. Cada villa tenía un redil donde todos los pastores llevaban a sus ovejas para pasar la noche para protegerlas. El pastor tenía la autoridad y el derecho de entrar por la única puerta que había. Ese es Cristo para nosotros hoy. Él tiene la autoridad, el privilegio y el derecho de entrar y llamar a sus ovejas y tomarlas consigo. Los falsos pastores promovían el legalismo y la hipocresía. Aparece como el legítimo pastor quien entra de manera adecuada por el redil para buscar y dirigir sus ovejas. Las ovejas identificaban su pastor cuando él las llamaba. Conocen su voz, porque es inconfundible. Su tono de ternura es diferente al de los otros falsos pastores. El desea guiarnos, va delante. Nosotros debemos seguirle, como ovejas que conocen a su pastor. Dios aún hoy continúa llamando a los suyos y en algún momento ellos le responderán. El los conoce y ellos reconocen su voz; esta es una de las verdades más consoladoras para predicar el Evangelio. ningún verdadero elegido se perderá.

Pero no es sólo el pastor que entra a buscar a sus ovejas, es también la Puerta la única manera de entrar. Es la única puerta para una real transformación. Quien entra por ella encontrará protección, dirección, provisión y vida tan abundante que puede perdurar hasta la vida eterna. Por tanto, mejor ir cerrando nuestras puertas y estar atentos a las voces que nos llegan. La gente resucitada sabe qué puerta escoger y que voz debe escuchar.

F/ Dominicos.org

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