Evangelio del día 📖 martes 14 de mayo 2024. Séptima Semana de Pascua
San Matías
Primera lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 1, 15-17. 20-26
Salmo 112, 1-2. 3-4. 5-6. 7-8 R/. El Señor lo sentó con los príncipes de su pueblo
Juan 15, 9-17: “ Yo os amé primero ”
Soy yo quien os he elegido
El relato del discurso de Pedro para la elección de Matías de esta primera lectura, nos invita a comprender el sentido de esta apostolicidad de la Iglesia. Lectura que, puesta en el tiempo de la Pascua, lo sitúa en la vida de la Iglesia naciente.
Era necesaria la condición de haber acompañado a Jesús durante su vida pública que comienza con el bautismo de Juan, y haberlo visto resucitado. Y haber sido elegido agregado al grupo de los doce, que significa, por la referencia al número de las tribus de Israel, la nueva reunión mesiánica en torno al mesías reconocido como Hijo del Dios vivo.
Toda la liturgia insiste en el tema de la elección: “que podamos alegrarnos de tu predilección al ser contados entre tus elegidos”; “dígnate recibirnos en la parte de la suerte de tus santos”.
Damos gracias a Dios por haber sido elegidos también nosotros entre millones de hombres, para esta comunión de fe apostólica, pues es un sentimiento inspirado en la celebración de esta fiesta. A la gratuidad de la elección ha de corresponder igual gratuidad por nuestra parte.
Yo os amé primero
En la fiesta de San Matías la Iglesia nos invita a meditar sobre el sentido profundo de nuestra vocación cristiana. Allá donde muchos cristianos no ven más que la pesada carga de unos mandamientos, Jesús nos invita a descubrir el misterio más profundo de la vida divina, que es el amor.
La víspera misma de su muerte Él se ve a sí mismo envuelto en un amor infinito y sujeto a una sola misión: transmitir a todos sus hermanos y hermanas ese mismo amor.
Creer en este amor y vivirlo día a día produce un fruto infalible: una profunda alegría. Aquí Jesús nos revela su secreto más íntimo: si fue pobre y desprendido de todos los bienes de este mundo, no lo fue por un absurdo deseo de mortificarse, sino porque estaba literalmente sumergido por una alegría tan grande que todo lo de este mundo pasaba totalmente inadvertido. Y sólo deseaba una cosa: vernos disfrutar de esa misma alegría.
“Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a su plenitud”.
F/ Dominicos.org

