Evangelio del día Miércoles 21 de octubre de 2020
Laura Montoya Upegui (1949)
Ef 3, 2-12 El misterio de Cristo ha sido revelado
Salmo Is 12, 2-6:
Lc 12, 39-48: Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá
Jesús nos dice: estén despiertos y preparados. Sean buenos administradores de los dones que Dios ha puesto en nuestras manos. “Porque a quien mucho se le confió, mucho más se le exigirá” (Lc 12,48).
Jesús nos llama a todos a estar vigilantes y constantes. Pone como ejemplo al dueño de casa, que si sabe a qué hora llegará el ladrón no dejará que le roben. Lo mismo sucede con Jesús, estar atentos qué quiere de mí, de nosotros el Señor. Él nos da diferentes dones, pero todos estamos llamados a ponerlos al servicio del bien común.
La vida cristiana, como la unidad de la comunidad, es un don y una tarea; una gracia de Dios y una responsabilidad humana, por eso Jesús, en el texto evangélico, sigue hablando de la vigilancia, como actitud laboriosa y no como paciente espera. Habla de ella como una bienaventuranza: “Dichoso aquel sirviente a quien su señor, al llegar, lo encuentre trabajando”. La Iglesia Católica, aparte de pedir perdón por los errores que han cometido últimamente algunos clérigos, necesita construir puentes con las personas lastimadas. ¿Cómo favorecemos la integración de la comunidad? ¿Vigilo el bienestar de mis vecinos?

