Martes 13 de agosto 2024. Decimonovena Semana del Tiempo Ordinario – Año Par
Beato Aimón Taparelli
Primera lectura de la profecía de Ezequiel 2, 8 – 3, 4
Salmo 118, 14. 24. 72. 103. 111. 131 R/. ¡Qué dulce al paladar tu promesa, Señor!
Mateo 18, 1-5. 10. 12-14: Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños
Los discípulos preguntan a Jesús ¿Quien es el más importante en el Reino de los cielos?
La respuesta de Jesús no comienza con una palabra, sino con un gesto profético: Jesús llama a un niño y lo pone en medio; le hace al niño el centro de la contestación.
Pero no habla de cualquier niño, sino de hacerse pequeño como este niño… de acoger a un niño como éste… en mi nombre.
Se refiere a un chiquillo de “esta clase”; o sea alguien considerado en la sociedad pequeño en el sentido de insignificante sin valor (así se consideraba en la época de Jesús a los niños repudiados, o a niños que abandonados se criaban en la calle).
Jesús para mostrar que éste es el importante, habla de la importancia que tiene para su Padre un niño como éste y lo hace con dos ejemplos:
1º los ángeles de niños como éste gozan de contemplar el rostro de Dios; señal de que son protegidos y tienen la benevolencia de mi Padre celestial.
2º La parábola de la oveja perdida pone de manifiesto el amor del Padre por estos pequeños es de tanto su valor que deja las 99 y va en busca de la extraviada hasta que la encuentra.
El Padre del cielo no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños.
Gran enseñanza para la comunidad: convertirse y «hacerse como niños». Confiados en el Padre; sin buscar prestigios sociales. Así el chiquillo/servidor pasa a ser modelo de discípulo. Porque eres discípulo de Cristo; cuida en la comunidad a los más pequeños e insignificantes.

