Miércoles 26 de marzo del 2025. Tercera semana de Cuaresma

Primera lectura del libro del Deuteronomio 4, 1. 5-9

Salmo 147, 12-13. 15-16. 19-20 R/. Glorifica al Señor, Jerusalén

Mateo 5, 17-19: He venido a dar plenitud

Escuchad no he venido a abolir, sino a dar plenitud

Jesús nos dice que “no ha venido a abolir, sino a dar plenitud” a la Ley. Son las palabras de Jesús que nos traslada Mt, 5, 17-ss. Quien “no cumpla, y así lo enseñe, hasta la última letra o tilde de la Ley será el menor en el Reino de los cielos”. Y esto es terrible si atendemos solo a la literalidad de la ley, porque somos plenamente conscientes de que la “Ley” se ha ido transformando en la “ley”; que los hombres hemos corregido la Ley divina hasta domesticarla y hacer que en ella se apoyen mandatos de Dios, que no son tales. El hombre ha ido modificando, corrigendo, aumentando la ley, siempre echando la culpa a Dios. Somos así de inconscientes. No tenemos ningún reparo en poner en boca de Dios las barbaridades que a nosotros, solo a nosotros, se nos ocurren.

Caminamos ya en la cuaresma. Es un tiempo de preparación para llegar a la resurrección del Señor. Todo lo que encontremos en el camino entre ceniza y resurrección es la historia de Jesús de Nazaret y su relación con un pueblo que, porque le acusan de no seguir la literalidad de la ley, lo va a crucificar.

Podríamos, tal vez, pensar qué pasaría ahora, cómo actuamos ante los mensajes de Cristo que recibimos constantemente. ¿No estaríamos dispuestos a crucificarlo nuevamente? Cuando escucho a prohombres, supuestas autoridades de la Iglesia, que me predican un también supuesto “sede vacantismo”, piden oraciones para que el Papa muera o, al menos, renuncie, ¿son “palabra de Dios” si están amparadas por una mitra y un báculo, o carecen de autoridad totalmente las predique quien las predique?

¿Por qué no tomamos las palabras de Jn, 6 y confesamos simple y firmemente: “Tus palabras, Señor, son espíritu y vida; solo tú tienes palabras de vida eterna”? Y pidamos al Espíritu Santo que ilumine nuestro entendimiento para que oyendo escuchemos, mirando veamos, ¿y sepamos vivir a Cristo?

F/ Dominicos.org

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