Arequipa protege su historia con un nuevo Escudo Azul de la UNESCO

Una placa discreta, de metal azul con una cruz blanca en el centro, se colocó el pasado abril en la fachada de una casona ubicada en la calle Jerusalén 115. En el corazón del Centro Histórico de Arequipa. Quienes pasan podrían no advertirla, pero su significado es profundo: el inmueble fue hogar del expresidente Eduardo López de Romaña (1899–1903), y hoy forma parte del reducido grupo de edificios en América Latina reconocidos con el Escudo Azul de la UNESCO.

El Escudo Azul es un emblema internacional creado en 1954 por la Convención de La Haya, para identificar y proteger bienes culturales en situaciones de conflicto armado o desastre. Pero en Arequipa, este símbolo ha adquirido un valor ampliado: representa la defensa activa del patrimonio ante el avance del olvido, la destrucción o el crecimiento urbano desordenado.

Con esta instalación, Arequipa suma 133 inmuebles señalizados con el Escudo Azul en su centro histórico —que es Patrimonio Cultural de la Humanidad desde el año 2000— según el conteo que lleva el Comité Peruano del Escudo Azul. En un esfuerzo articulado por la Municipalidad Provincial y el Comité Peruano del Escudo Azul.

“Colocar este escudo en la casa de López de Romaña no solo es un acto simbólico; es una decisión política y cultural para recordar que esta ciudad no solo produce historia, sino que la preserva”, sostuvo Gabriel Damiani Lazo, gerente del Centro Histórico, durante la ceremonia.

Más allá del sillar

El inmueble destaca por su arquitectura de sillar y por haber albergado la vida privada de un presidente clave en el tránsito del siglo XIX al XX, conocido por impulsar reformas técnicas y una visión modernizadora del Estado. Hoy, su casa se convierte también en un punto de memoria urbana.

“En toda América, solo tres son los países pueden presumir de tener inmuebles oficialmente señalizados con el Escudo Azul: Guatemala, Estados Unidos y Perú”, informó Emma Nardi, presidenta del Consejo Internacional de Museos (ICOM).

En el caso peruano, Arequipa es la ciudad que lidera la implementación, y lo hace con un enfoque innovador: a cada escudo se le incorpora un código QR, que permite acceder desde un celular a la historia, arquitectura y relevancia cultural del inmueble.

“El patrimonio no es solo un bien del pasado, es una herramienta de futuro. Cada escudo es una interfaz entre la ciudad antigua y la ciudadanía moderna”, expresó Nardi.

El reto continúa. La meta es alcanzar los 301 inmuebles patrimoniales que existen en el Centro Histórico, todos debidamente identificados y con potencial para recibir el escudo. Pero más allá de la cifra, el verdadero logro es simbólico: Arequipa demuestra que proteger el patrimonio no es frenar el desarrollo, sino orientarlo con conciencia y memoria.

Redacción Julio Mamani

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