Un abrazo repentino, el Papa León y la espontaneidad de un niño
El Papa León XIV recibió a la familia de Giovanni Giordano, asistente del capellán de los Carabineros, en el cuartel «VB Salvo D’Acquisto» de Tor di Quinto, Rom, con su esposa y su hijo pequeño. Durante la larga espera, nadie pudo contenerlo: corría de un lado a otro, sin prestar mucha atención ni confiarse a los presentes, con la primera aparición del Santo Padre, ocurrió algo inesperado y cautivador. Mientras todos los adultos, permanecíamos serenos, emocionados, aquel pequeño pareció iluminarse: lo dejó todo atrás y, sin dudarlo, corrió hacia el Papa, abrazándolo con un abrazo genuino y espontáneo.
El papa nos dice que solo la pureza del corazón de un niño que reconoce lo verdadero, lo bueno y lo acogedor. El Papa León XIV sonrió, correspondiendo con ternura a ese gesto inesperado y profundo. No podemos evitar sentirnos interpelados por esta escena evangélica: «Quien no se humille como un niño no entrará en el Reino de los Cielos» (cf. Mt 18,3).

