Cuando al productor no le queda otra solución.
Era jueves. Hacía más 10 días que los bloqueos de la carretera habían empezado, y todo el tráfico en la Panamericana Sur seguía detenido.
Los productores de leche, que usualmente solo necesitaban 20 horas para transportarla, ahora estaban más de 60 horas estancados en Majes.
Tanto Gloria como Laive habían suspendido el acopio del producto. Sabían que la leche, bajo esas condiciones, y sin opciones de refrigeración, pronto se echaría a perder, si no es que ya algunos litros lo habían hecho.
Los productores también lo sabían, y al ver que los bloqueos no desaparecerían pronto, y que no había forma de recuperar la millonaria pérdida que representaría, se vieron obligados a desechar la leche, ya perdida, en desagües y acequias. Leche que pudo haber sido destinada a 3.5 millones de raciones diarias para escolares.
Antes de que más litros se descompusieran necesitaban tomar una decisión con la leche sobrante. Es así que, para no convertir otros miles de litros más en un desperdicio, los productores tomaron la decisión de regalar la leche que sí estaba fresca a los colegios, ollas comunes y comedores populares de la zona. Gratuitamente.
La plaza El Pionero estaba rodeada por completa de largas colas serpenteantes, donde niños, amas de casa y adultos mayores se formaban con sus recipientes para recibir el producto.
Fueron más de 7000 litros los que las familias de Majes recibieron ese jueves, llevando a casa múltiples jarras y baldes. Todos, llenos de leche.
Leche que era una parte mínima de lo que se tenía hace 10 días, que habrían valido hasta 1.2 millones de soles para los productores, a los que los bloqueos les habían arrebatado cualquier otra salida.
Redacción Andrea Ramos

