Miércoles 24 de setiembre del 2025. Vigésimo quinta Semana del Tiempo Ordinario – Año Impar
Primera lectura del libro de Esdras 9, 5-9:
Salmo Tb 13, 1b-2. 3-4a. 4bcd. 5. 10 R/. Bendito sea Dios, que vive eternamente
Lucas 9,1-6: Los envió a proclamar el reino de Dios
«Les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades»
En clara relación con el texto de Esdras, el Evangelio nos refiere la Misión a los 12 por parte de Jesús. Elegidos por Él, conferidos de su Gracia, los envía a predicar, a realizar signos en su Nombre. La Iglesia es el “Resto” por antonomasia de Israel. No necesita más que la Gracia para su misión de ser constructora, anticipadora del Reino entre los hombres.
Ciertamente no es una misión fácil. Las tentaciones, las falsas seguridades del poder o del dinero -males estructurales de la sociedad- van a estar siempre presentes e incluso, como a Israel, no faltarán persecuciones, travesías interminables por el desierto de nuestras mediocridades, graves y estructurales antitestimonios…
Pero el Señor está siempre presente, aunque no le veamos y nos sintamos perdidos. Ha dado su Palabra… Más aún: ha dado su Vida. Y ha suscitado y suscita profetas a lo largo de nuestra historia.
Mi hermano de predicación Félix García nos ponía hace unos años el ejemplo de nuestro padre Santo Domingo cuando toma la decisión de dispersar a sus propios frailes en los comienzos de la Orden. Y yo añadiría otro momento profético también dominicano, pero encarnado por Santa Catalina de Siena y que recoge muy bien el nuevo libro de sor Teresa Cadarso: cuando, a pesar de sus carencias físicas e intelectuales, se siente movida por el Señor a abandonar su pequeño eremitorio sienés y, junto a su fraternidad, comenzar un itinerario de predicación a muy diversos lugares donde la Cristiandad estaba comprometida e incluso al Papa, sumido en un vergonzoso cautiverio y antitestimonio a pesar de ser el Vicario de Cristo.
F/ Dominicos.org

