Miércoles 3 de diciembre del 2025 – Primera semana de Adviento
Primera lectura: Isaías 25, 6-10ª
Salmo: 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6 R/. Habitaré en la casa del Señor por años sin término
Lectura del santo evangelio según san Mateo 15, 29-37
“Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara”
En aquel tiempo, Jesús, se dirigió al mar de Galilea, subió al monte y se sentó en él.
Acudió a él mucha gente llevando tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos otros; los ponían a sus pies, y él los curaba.
La gente se admiraba al ver hablar a los mudos, sanos a los lisiados, andar a los tullidos y con vista a los ciegos, y daban gloria al Dios de Israel.
Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:
«Siento compasión de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino».
Los discípulos le dijeron:
«¿De dónde vamos a sacar en un despoblado panes suficientes para saciar a tanta gente?».
Jesús les dijo:
«¿Cuántos panes tenéis?».
Ellos contestaron:
«Siete y algunos peces».
Él mandó a la gente que se sentara en el suelo. Tomó los siete panes y los peces, pronunció la acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos, y los discípulos a la gente.
Comieron todos hasta saciarse y recogieron las sobras: siete canastos llenos.
Reflexión
Durante la mayor parte del Adviento, nos va a acompañar en la liturgia de la Palabra el profeta Isaías, de quien se ha dicho que es alguien que busca a un Dios “que es santo”. La santidad de Dios describe su modo de ser, pero también su manera de actuar y de relacionarse con los humanos. Sabemos que Dios es santo porque se manifiesta siempre como salvador.

