Municipios aceleran limpieza de torrenteras ante lluvias, pero avance aún es insuficiente
A pocas semanas del inicio de la temporada de lluvias, los gobiernos locales de Arequipa enfrentan la recta final para culminar la limpieza y descolmatación de torrenteras. El subgerente de Gestión de Riesgos y Desastres de la Municipalidad Provincial, Diego Ayca, confirmó que el plazo máximo para completar estos trabajos vence a fines de diciembre, pese a que el avance general apenas bordea el 75 %, una cifra que preocupa debido a los antecedentes de emergencias en zonas urbanas.
Ayca señaló que la comuna provincial terminará sus intervenciones el 17 de diciembre en las cuatro torrenteras bajo su jurisdicción: Chullo, San Lázaro, avenida Venezuela y avenida Los Incas. Además, maquinaria trabaja en el río Vítor, y próximamente en Mollebaya, Characato y Socabaya, con el fin de evitar desbordes que afecten zonas agrícolas y vías de acceso. Sin embargo, expertos advierten que estas acciones, aunque necesarias, llegan con retraso frente a un escenario climático cada vez más agresivo.
Para el 18 de diciembre está prevista una última sesión de la Plataforma de Defensa Civil, donde los municipios deberán presentar su estado real de avance. Según Senamhi, las lluvias más intensas se concentrarán desde la segunda quincena de enero del 2026, por lo que la falta de preparación podría traducirse en emergencias evitables. En este contexto, la coordinación intermunicipal se vuelve clave, aunque persisten brechas en capacidad operativa y priorización presupuestal.
La Subgerencia de Riesgos identificó como zonas críticas las partes altas de Cayma, Alto Selva Alegre, Mariano Melgar, Paucarpata, Cerro Colorado y Yura, además de puntos vulnerables en Yanahuara y Sachaca. Pese a este mapeo anual, las intervenciones suelen repetirse bajo la misma lógica reactiva. Mientras los municipios corren contra el reloj, los vecinos esperan que esta vez los trabajos preventivos no queden a medias, como ha ocurrido en años anteriores, cuando la falta de mantenimiento derivó en huaicos urbanos y pérdidas materiales.
Redacción Pamela Amesquita

