Lunes 5 de octubre del 2026. Vigésimo séptima semana del Tiempo Ordinario

Primera lectura del libro del Deuteronomio 8, 7-18

Salmo 1 Crón 29, 10bc. 11abc. 11d-12a. 12bcd R/. Tú eres Señor del universo.

Segunda lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 5, 17-21

Mateo 7, 7-11: “Pidan y se les dará”

“Perdón…”

En este fragmento de la segunda carta de San Pablo a los Corintios (5, 17-21) se nos invita a ser mediadores de reconciliación. Dice que Dios “ha puesto en nosotros el mensaje de la reconciliación” (v.19). Evidentemente, esta exhortación no se refiere solamente a los ministros del sacramento de la Reconciliación, es una invitación a todos los que están en Cristo (v. 17) a que seamos nosotros mismos un mensaje de reconciliación. Pero … ¿cómo ser signos del perdón de Dios sin reconocer antes las propias ofensas que nos alejan de Dios y los hermanos?

La grieta ideológica que está fracturando a nuestras sociedades y que se basa en las etiquetas con las que superficialmente juzgamos a los demás es un signo del anti-Reino de Dios. Así como la gratitud, otra actitud fundamental del cristiano es la humildad de quien se reconoce pecador, pide perdón y se abre a perdonar.

Así como todos, en alguna medida, somos responsables del pecado del mundo, todos también somos misioneros de la reconciliación. ¿A quiénes te sientes invitado a pedir y a ofrecer el perdón en este tiempo?

“Por favor”

En la tradición cristiana, orar es fundamentalmente pedir. El “por favor” como otra palabra clave nos recuerda que pedir no es exigir, y menos a Dios, pues Él no “nos debe” nada. La súplica, pues, además de señalar nuestra condición de necesitados, nos enseña que vivir es confiar. Como todo hijo confía en sus padres, Jesús nos anima a ponernos en la Manos providentes de Dios, pero no de cualquier manera, sino con una actitud proactiva: pidiendo, buscando y llamando.

Así, la petición impide que la confianza se torne en vagancia o desatención. Y además, pedir cada día el pan impide que la humana necesidad de seguridad nos haga caer en la autosuficiencia de quien solo se apoya en los propios recursos y estrategias.

De este modo, las tres palabras clave se interrelacionan: agradecer lo recibido y pedir perdón por lo no correspondido son acciones que ubican nuestro corazón y abren nuestras manos en la humildad para confiar y pedir.

En fin, este día de Témporas de acción de gracias nos ofrece detenernos y pensar en la sencillez de la vida cristiana con estas tres palabras: gracias, perdón y por favor. Justicia de amor para con Dios y justicia de amor desde Él con los demás.

¿Qué nos impide pronunciarlas más seguido para que se vuelvan actitudes vividas?

F/Dominicos.org

 

 

 

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