Lunes 21 de diciembre de 2020. IV semana de Adviento

Feria privilegiada de Navidad Pedro Canisio (1597)

Cant 2, 8-14 Llega mi amado

Salmo 32: Demos gracias a Dios, al son del arpa.

Lc 1, 39-45: El Niño saltó de gozo

El evangelista Lc 1,39-45 nos narra la alegría y el encuentro de dos humildes mujeres que comparten su fe y alegría por el cumplimiento de las promesas de Dios a un pueblo humilde y sencillo, que lo acoge con alegría. María es la itinerante que se pone en camino a la montaña de Ain Karen para apoyar y solidarizarse con su prima Isabel. Es portadora, caminante de fe, de esperanza, de alegría porque lleva en su seno al mismo hijo de Dios. Esta experiencia de la encarnación nos motiva a los creyentes a encarnar en nuestras vidas la misma Palabra que se hizo uno de nosotros para que tengamos vida. Por eso apenas siente la presencia del Dios vivo y encarnado, Isabel se alegra y su hijo salta de júbilo. En una sociedad patriarcal y machista como la nuestra, Dios cambia la historia de la humanidad, con dos mujeres valientes y decididas que aprenden a enseñarnos una buena nueva: Dios ha cambiado la historia de la humanidad por la libertad de los hijos de Dios. Dos mujeres de fe que proyectan a la humanidad, el plan de la salvación de Dios. Ya nada será igual, si nos proponemos valorar y acoger el proyecto de Dios. María es la bendita entre todas las mujeres. Porque en ella, ha devuelto la dignidad de la mujer en igualdad de condiciones, derechos y deberes, para transformar una humanidad egoísta y machista, en una humanidad nueva, grata y generosa, que se alegra y fortalece su fe en el Dios de la vida y del amor. Aún más su fe, la hace firme y fuerte, porque nos enseña a creer contra toda desesperanza, que un mundo nuevo es posible si nosotros queremos hacerlo.

Isabel, nos enseña la fecundidad y gratuidad del amor de Dios. Ha pasa de la esterilidad del egoísmo y de las falsas promesas, a ser fecundos en el amor y en el respeto a Dios y a la humanidad. Es desde la sencillez y humildad donde Dios nos sigue hablando hoy. ¿Cómo somos caminantes de fe, esperanza, paz, reconciliación? ¿Aprendemos de María, esa fe y solidaridad para con los más necesitados?

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