Sábado 26 de diciembre de 2020. IV semana de Adviento
Esteban protomártir (s.I)
Ntra. Sra. de Andacollo
Hch 6, 8-10; 7, 54-60 Veo el cielo abierto
Salmo 30: Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.
Mt 10, 17-22: El Espíritu hablará por ustedes
El seguimiento a Jesús supone riesgos y dificultades, si los discípulos somos coherentes con vivir en serio el evangelio. El evangelista Mateo, nos presenta las persecuciones y dificultades que ya vivían las primeras comunidades cristianas en su seguimiento a Jesús. Al mismo tiempo nos presenta la esperanza y la confianza en Jesús que nos dan los testigos de la fe con su martirio.
Esteban es el primer mártir, que confiesa con su fe que Jesús es el Salvador que muere en la cruz, pero que vive. Como discípulo y seguidor de Él, lo confesará en medio de persecución. Hoy nuestra Iglesia, sufre persecución, en diversas partes del mundo, son víctimas del Estado Islámico, fanáticos que matan a los cristianos, varones, niños, mujeres, en Siria, Libia, Irak, Pakistán, Palestina. Otros son perseguidos por causa de la fe y del compromiso con los pobres, como sucedió durante el terrorismo en Perú, o las dictaduras en Chile, Bolivia, Argentina, Brasil, El Salvador, Guatemala, entregaron su vida por Jesús y los pobres. Han sido testigos valientes por confesar que Jesús es el Señor de la vida y de la historia.
Los sacerdotes y los fanáticos judíos, cuando oyeron la confesión de Esteban: “Estoy viendo el cielo abierto y al Hijo del Hombre de pie a la derecha de Dios” (Hech 7,54) no soportaron sus palabras, cogieron piedras y lo mataron.
Hoy en día existen casos de personas que fueron matados en el altar desde la colonia, como Mons. Oscar Romero, los mártires franciscanos Miguel Zbigniew, el P. Sandro Dordi, la hermana Agustina, los mártires anónimos en Perú, A.L y El Caribe, catequistas, sacerdotes, comunidades cristianas. En la actualidad también existen los mártires que luchan por el cambio climático y la protección de nuestra casa común, porque son perseguidos y calumniados, otros desaparecidos.
El martirio es un nacimiento para la vida. Porque la sangre derramada por Cristo no detendrá el odio, la venganza, sino al contrario: la vida cristiana florece de nuevo y nace con nueva vitalidad, porque creemos en Aquel que con su muerte nos dio vida.
(+) Fr. Héctor Herrera op.

