Viernes 26 de marzo de 2021. V semana. Ciclo B, Tiempo de Cuaresma
Braulio (651)
Jr 20, 10-13: El Señor está conmigo
Salmo 17: En el peligro invoqué al Señor y me escuchó
Jn 10, 31-42: Intentaron detenerlo, pero se escapó
Jesús padeció persecución religiosa a manos de los líderes y conciudadanos de su propio pueblo. Su muerte cruenta se inscribe en la página de aquellos que con su sangre sellaron la radicalidad de sus convicciones de vida, lo que en el Evangelio se revela como su fidelidad a Dios. Muchos estados, a lo largo de la historia, han ahogado en sangre la verdad que denuncia sus abusos y pretensiones absolutistas. Pero el estado no ha sido el único perseguidor de fieles religiosos. El creyente, que en la Biblia aparece bajo el nombre de justo, mantiene una coherencia de vida tal que molesta a los malvados. El odio es la reacción ante una conducta inobjetable y que se nutre de valores comunes. Solo que, en lugar de acentuar lo que hay en común, se afila lo disidente hasta llevarlo a lo intolerable. Tal vez, sin llegar al derramamiento de sangre, en muchos de nuestros medios se da una persecución por motivos religiosos, que llega a convertirse en acoso y violencia auténtica. ¿Qué síntomas de intolerancia religiosa percibimos en nuestro derredor?
F/ Editorial Claretiana

