Homilía XV Domingo del Tiempo Ordinario
Año litúrgico 2020-2021 (Ciclo B)
Lectura 1: Am 7, 12-15
Salmo: Sal 84
Lectura 2: Ef 1, 3-14
Evangelio: Mc 6, 7-13
Actitudes misionales de Jesús en el Evangelio de hoy. El Maestro de Nazareth, Jesús, envía a los Doce apóstoles. Les da autoridad sobre las manifestaciones del mal. A veces se considera que la misión es algo opcional o marginal en la vida de fe cristiana. La espiritualidad genuina cristiana lleva en su corazón la misión, es decir, la capacidad de hacer participar el mensaje salvífico de Dios a los demás.
Las actitudes de Jesús están referidas a la urgencia de predicar el Reinado de Dios. Él pide a los Doce que se aparten de algunas cosas o que no las lleven. Hemos de entender estas actitudes en el propio contexto de Jesús: la urgencia de llevar el mensaje de salvación a los pueblos. Añade Jesús criterios como quedarse en la casa donde es acogido el misionero, tiempo que ha de limitarse a pocos días como lo hicieron los primeros cristianos en misión.
La misión podrá también podrá causar incomodidad o incluso desprecio por parte de los destinatarios de la misión cristiana, por eso se indica una actitud hondamente oriental: los misioneros han sacudir el polvo de los pies o zapatos ante el hostigamiento de los receptores de la misión.
Las actitudes de Jesús son de misión urgente, y son gestos proféticos. La primera Lectura está tomada de Amós, un profeta del Antiguo Testamento, que no es sacerdote ni vinculado al profetismo de manera oficial por eso afirma que no es profeta ni hijo de profeta. Amós es un pastor y cultivador de higueras. Y Dios lo llama para ir de misión profética.
La Lectura segunda es un bello himno de los inicios del cristianismo. Valdría la pena meditarlo en nuestros propios hogares. Les animo a ello. Los cristianos, discípulos y misioneros de Jesucristo, somos oyentes del evangelio de la salvación y buscamos comunicarla. Somos marcados con la experiencia del Espíritu Santo, nuestro defensor.
El Evangelio de hoy finaliza diciendo que los Doce apóstoles salieron a predicar la conversión, expulsaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los sanaban. Un buen resumen que indica también nuestra misión en nuestras propias condiciones de vida. Hacemos partícipes a los demás de aquello que recibimos de la bondad de Dios.
Tengamos memoria de agradecimiento de tantos misioneros/as católicos en el mundo entero, especialmente en zonas de difícil acceso -dificultades geográficas, culturales, etc.- o los que viven en situaciones adversas de justicia.
Acojamos a Jesús y que nos motive a vivir en misión, en actitud misional hacia los demás, allí mismo donde nos desenvolvamos. Prestemos oído al llamado misional que Dios nos hace como discípulos y misioneros de Jesús.
Fr. Marco Nureña, OP
Radio San Martín. Arequipa

