Lunes 13 de Diciembre 2021. 3a Semana de Adviento

Ntra. Sra. de Guadalupe Lucía, mártir (304)

Zac 2,14-17: Canto de la Hija de Sión

Salmo 95: Cuenten las maravillas del Señor a todas las naciones

Lc 1,39-45: Bendita tú entre todas las mujeres

Cuestionar a Cristo tiene sus consecuencias. A primera vista la actitud de los sacerdotes y los ancianos nos puede parecer infantil, es como si dijeran «vamos a poner a éste en un apuro y el pueblo estará con nosotros». Ellos se creían superiores a todos pero Jesús, que lee en nuestras almas, les puso en su lugar. Es inútil cuestionar las cosas de Dios.

Imagina por un momento la escena: Jesús hablando a la gente, predicando la Buena Nueva, enseñando en el Amor, y de repente se acercan los sacerdotes y los ancianos con intenciones oscuras porque lo que aquel hombre de Nazaret dice les resulta molesto, les rompe los esquemas. Y de ahí la pregunta: si tú no vienes de nuestra parte, si no eres de la casta sacerdotal, si no perteneces a la élite de Israel ¿cómo te atreves a venir aquí a dar lecciones? La pregunta, que a su vez, les plantea Cristo los deja descolocados y su salida no puede ser más simple: No sabemos de dónde viene el bautismo que Juan realizaba ¿Vosotros sabios, doctores de la ley, no lo sabéis? Pues yo no os lo voy a decir. Cristo les pone en su lugar y deja al descubierto sus malas intenciones.

Y tú ¿Sabes de donde viene la autoridad de Cristo? Viene de su unión con el Padre, de ser Uno con Él y con el Espíritu Santo. La autoridad de Jesús en aquel momento se manifiesta en su negativa a responder a los que iban a por Él. Pero su autoridad tendría poco después otra manifestación más grande aún: Cuando desde lo alto de la Cruz dijo: «Padre, perdónales porque no saben lo que hacen».

F/ Dominicos.org

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