Lunes 21 de Octubre de 2019. C. 29ª Semana T.0.

Laura Montoya Upegui (1949)

Rom 4,20-25: Abrahán fue justificado por su fe. Interleccional Lc 1: Bendito sea el Señor porque ha visitado a su pueblo. Lc 12,13-21: Lo que has acumulado, ¿de quién será?

Lc. 12,13-21 desnuda la realidad de la codicia humana: “Maestro dile a mi hermano que reparta la herencia conmigo. Jesús nos responde: Amigo, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre ustedes? Estén atentos y cuídense de cualquier codicia, que, por más rico que uno sea, la vida no depende de los bienes” (Lc 12,13-15)

¡Cuántas familias se destruyen por la herencia de una casa, por el dinero! Hermano, a, contra hermano. La codicia destruye a la familia. En vida de sus padres, algunos hijos no se preocupan por ellos. Y se ponen en contra de la hermana o hermanos que los cuidaron y protegieron y a veces los que más tienen, quieren tener más. Decía nuestro Papa Francisco: “El que atesora para sí, no es rico ante Dios”.

Jesús nos propone esta parábola: “El rico pone ante su alma, es decir, ante sí mismo, tres consideraciones: los muchos bienes acumulados, los muchos años que estos bienes parecen asegurarle y, en tercer lugar, la tranquilidad y el bienestar desenfrenado (cf. v. 19). Pero la palabra que Dios le dirige anula estos proyectos. En lugar de los «muchos años», Dios indica la inmediatez de «esta noche; esta noche te reclamarán el alma»; en lugar de «disfrutar de la vida», le presenta la «restitución de la vida; tú darás la vida a Dios», con el consiguiente juicio. La realidad de los muchos bienes acumulados, en la que el rico tenía que basar todo, está cubierta por el sarcasmo de la pregunta: «Las cosas que preparaste, ¿para quién serán?» (v.20). Pensemos en las luchas por la herencia; muchas luchas familiares. Y mucha gente, todos conocemos algunas historias, que en la hora de la muerte comienzan a llegar: sobrinos, los nietos vienen a ver: «Pero, ¿qué me toca a mí? Y se lo llevan todo. Es en esta contraposición donde se justifica el apelativo de «necio» —porque piensa en cosas que cree concretas pero que son una fantasía— con el que Dios se dirige a este hombre. Es necio porque en la práctica ha negado a Dios, no ha contado con Él. (Ángelus Papa Francisco. 04.8.2019)

A veces, en el sistema económico a nivel mundial, nacional, regional, familiar, actuamos como necios. Sólo se piensa en el dinero, en cómo lucrar más, cuando hay escasez en los mercados, sin pensar en el pobre que sufre. La ambición y el lucro a costa de los pobres, no favorece el desarrollo moral, ético y social de un país. ¿Cuándo mueras para quien serán los bienes?

Fr. Héctor Herrera, O.P.

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